Periódico elDinero

Impacto Mujer

Pasando lista

Yulianna Ramón Por: Yulianna Ramón 0 Compartir 5 de diciembre, 2019

Para República Dominicana, el mes de noviembre se despide con un aura de tristeza. En lo que va del año se han contabilizado 69 mujeres asesinadas, 10 de ellas en este último mes. Diez mujeres muertas. Diez familias destruidas. Nuevos huérfanos y nuevas madres que ahora lloran a sus hijas.

En este contexto, resulta de interés destacar el resultado del reportaje “Ellas se llamaban”, realizado por la periodista Margarita Cordero, el cual señala que el 50% de los asesinatos registrados a la fecha fueron cometidos por la pareja de la víctima; el 34% por una expareja y el 16% por otro tipo de agresor.

El feminicidio es un crimen de odio en la forma del asesinato de una mujer por el simple hecho de ser mujer. Es perpetrado por un hombre por desprecio, placer, o sentido de pertenencia sobre su víctima. Según los datos de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), al menos 3,529 mujeres fueron asesinadas en 2018 por razones de género en 25 países de América Latina y el Caribe. Los países con más altas tasas de feminicidio son El Salvador, Honduras, Guatemala, la República Dominicana y Bolivia.

Las Naciones Unidas ha identificado a América Latina como el hogar de 14 de los 25 países con las tasas más altas de feminicidio en el mundo, donde un asombroso 98% de los homicidios relacionados con el género, no son procesados como tal, y muchas veces quedan en la impunidad.

Contabilizar estas cifras nos permite dimensionar el problema, y ayuda a la creación de las políticas públicas que serán necesarias para reversar aquellos patrones sociales discriminatorios. Sin embargo, más allá de las estadísticas, pecamos al pensar que la muerte de la mujer cierra el drama humano que se encarna en ese círculo disfuncional. Pero, ¿cómo puede compensar la sociedad a niños sin padres? ¿cómo sustituye un país el valor de un núcleo familiar? El feminicidio no es más que el comienzo del deterioro social que se deriva de este acto violento. El lastre social es irrecuperable.

La violencia es un fenómeno complejo. Es difícil determinar de manera exacta las causas asociadas a la normalización del abuso. No obstante, es innegable que la impunidad y la educación, o más bien la ausencia de esta última, juegan un papel preponderante en las estadísticas que hoy nos arropan.

Luchemos por un mañana en que no perdamos una mujer, por el simple hecho de ser mujer, cada dos días.

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