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La Escuela Económica

Otro presupuesto cargado de deudas, como los anteriores

Esteban Delgado Por: Esteban Delgado 0 Compartir 3 de octubre, 2019

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En el Presupuesto General de la nación correspondiente a este año, el Gobierno estimó ingresos por 765,455 millones de pesos, mientras que sus gastos programados ascenderían a 689,930 millones de pesos. Esto indica un déficit de 75,525 millones de pesos, más o menos.

Para cubrir ese déficit, el Gobierno debe tomar ese dinero prestado, tanto a nivel interno como entre acreedores externos. En forma adicional, este año se registran vencimientos de deudas por el orden de los 156,354 millones de pesos.

Lo anterior indica que, en sentido general, para completar un presupuesto que suma 921,819 millones de pesos, el Gobierno ha tenido que tomar prestados 231,880 millones de pesos, que han de engrosar el ya elevado nivel de endeudamiento público del país, que supera el equivalente al 54% del producto interno bruto (PIB).

En el proyecto de Presupuesto General de la nación correspondiente al próximo año 2020, el Gobierno estima ingresos por alrededor de 750,000 millones de pesos, mientras que sus gastos programados ascenderían a 861,000 millones. Esto indica un déficit de 111,000 millones de pesos, más o menos.

Para cubrir ese déficit, el Gobierno debe tomar ese dinero prestado, tanto a nivel interno como entre acreedores externos. En forma adicional, este año se estarían registrando vencimientos de deudas por el orden de los 136,000 millones de pesos.

Lo anterior indica que, en sentido general, para completar un presupuesto que sumará 997,120 millones de pesos, el Gobierno tendrá que tomar prestados aproximadamente 247,000 millones de pesos, que han de engrosar todavía mucho más el ya elevado nivel de endeudamiento público del país, que supera el equivalente al 54% del producto interno bruto (PIB).

Si analizamos los párrafos escritos hasta ahora se darán cuenta de que, en referencia al presupuesto de este año y el correspondiente al 2020, hemos escrito prácticamente lo mismo, pero con la lamentable diferencia de que el déficit fiscal va en aumento y, consecuentemente, el endeudamiento público también.

Esa ha sido la práctica del Gobierno del presidente Danilo Medina en sus dos gestiones gubernamentales. Ocho años de prédica de una disciplina fiscal y control de los niveles de endeudamiento público, pero que, en realidad, lo que hemos tenido año tras año es un presupuesto de gastos que se eleva cada año a una velocidad mayor a la que aumentan los ingresos y por eso el déficit fiscal es cada vez más amplio.

Como el déficit fiscal en crecimiento es siempre cubierto con deudas, los vencimientos de capital e intereses también van en aumento y por eso la fórmula que se ha estado aplicando es la de pagar deuda con más deuda mientras esa bola de nieve sigue en crecimiento.

Las autoridades de los ministerios de Hacienda y de Economía, cada vez que hay expresiones de preocupación por elevado endeudamiento público, siempre responden con la ya desgastada frase de que “la deuda es sostenible”, como si se estuviera esperando que sea “insostenible” para tomar las medidas de lugar en procura de desacelerarla, eventualmente detenerla y más improbablemente reducirla.

La fórmula de sostener presupuestos y cubrir déficits fiscales con deuda pública puede que resulte efectiva en un período determinado, pero cuando se tiene esa práctica por mucho más de una década, si tomamos en cuenta que se viene implementando y agrandando desde principios de este siglo, a cargo de los tres presidentes que hemos tenido, entonces llegará el momento, más temprano que tarde, en que se produzca la insostenibilidad.

Pero como el próximo es el último año, no completo, de gestión gubernamental que le queda al presidente Danilo Medina, es una realidad que el reto de enfrentar esta delicada y poco atendida situación estará a cargo de otro gobernante, quien, ya sea del partido gobernante actual o del ascenso de un aspirante de la oposición, pudiera tener en esa situación uno de sus principales desafíos.

Después de las primarias y, a partir de que tengamos candidatos presidenciales definidos, será necesario que cada uno de ellos explique con claridad lo que harán, porque tendrán que hacerlo, para detener el creciente endeudamiento público como única base de sustento de un presupuesto de gastos que crece sin aparente control.

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