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Laboral

Comercio, agricultura y construcción absorben el 57.6% de la informalidad laboral Las economías informales tienen alta incidencia de pobreza y graves déficit de trabajo decente

Grissell Medina Por: Grissell Medina Santo Domingo 0 Compartir 22 de agosto, 2019
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La informalidad no ha disminuido con el tiempo, sino que está aumentando en muchos países. La preocupación expresada por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) no excluye a República Dominicana, donde la población perteneciente a la economía informal se ha incrementado en los últimos años.

De acuerdo con la OIT, las economías informales se caracterizan por una alta incidencia de pobreza y graves déficit de trabajo decente. Además, comprenden más de la mitad de la mano de obra mundial y más del 90% de las micro y pequeñas empresas en el mundo.

Cifras del Banco Central indican que la población económicamente activa en el primer trimestre de 2019 totaliza 4,649,282. De esa cantidad, 2,242,559 (48.2%) personas trabajan en el sector formal y 2,145,924 (46.2%) en el informal. El 5.6% (260,799) restante pertenece al servicio doméstico.

Sin embargo, a marzo de este año 2,582,804 (55.6%) trabajadores formaban parte de la informalidad total, la cual, según el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), mide la cantidad de empleados que laboran en las empresas informales y en las formales que realizan parte de sus actividades fuera del sistema legal.

En los últimos cinco años hubo un incremento de un 12.5% en la informalidad total, si se compara con los 2,296,759 empleos informales que habían en 2014. Significa que en la actualidad hay 286,045 puestos de trabajo informales que no existían hace cinco años.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que la expansión del trabajo por cuenta propia y, en varios países, una mayor informalidad del empleo asalariado, representan nuevos retrocesos en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8.

“Al mismo tiempo, se teme que siga en aumento la informalidad laboral, tanto por la debilidad en la generación de empleo asalariado —la categoría de ocupación que suele aportar la mayor parte del empleo formal— como por la informalización de los empleos existentes como consecuencia de estrategias de reducción de costos”, señalan las entidades en el informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, de mayo de este año.

Sectores

La informalidad laboral está extendida en la economía dominicana, principalmente en sectores donde se demanda más mano de obra. El comercio, la agricultura y la construcción suman 1,236,541 empleados informales, equivalente al 57.6% del total (2,145,924).

Según datos del Banco Central a marzo de este año, esos sectores, sumados al transporte, las industrias y los hoteles, bares y restaurantes, emplean a 1,748,411 personas, que representa el 81.5% del total.

El comercio ocupa la primera posición de la lista. Con 578,802 trabajadores, cuenta con el 26.9% de los empleos informales. En el período 2014-2019 esa actividad generó 52,591 puestos de trabajo, para un aumento de un 10%.

Le sigue la agricultura y la ganadería, donde trabajan 349,835 personas, es decir, el 16.3% del sector informal. En los últimos cinco años la cantidad de trabajadores del sector se ha reducido en un 4.6%, puesto que en 2014 contaba con 366,783.

En tercer lugar se encuentra la construcción. En ese sector hay 307,904 empleados informales, que representa el 14.3%. Desde 2014 hasta marzo de este año produjo 67,331 nuevos puestos, para un incremento de un 28%.

Un estudio del Banco Mundial publicado en 2017 explica que “trabajar en los sectores de la agricultura, la construcción y el comercio aumenta considerablemente la probabilidad de desempeñarse en la informalidad”.
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De acuerdo con la entidad, en el caso de quienes trabajan en el sector del comercio, la probabilidad de desempeñarse en la informalidad es cuatro veces mayor que para quienes trabajan en otros sectores. En la construcción aumenta la razón de verosimilitud casi 10 veces, mientras que trabajar en el sector de la agricultura la aumenta 6.4 veces.

“Cabe destacar que estas tres actividades constituyen los principales sectores receptores de mano de obra inmigrante que ingresa al país ilegalmente”, señala el documento.

A la construcción le sigue el transporte y las comunicaciones, con 221,742 (10.3%) puestos de trabajo; los hoteles, bares y restaurantes, con 160,626 (7.5%); y las industrias, con 129,502 (6%).

Las actividades informales agrupadas bajo el renglón “otros servicios” cuentan con 349,626 personas ocupadas, que equivale a un 16.3%.

En cambio, la electricidad, con 441 (0.02%) empleados informales; salud y asistencia social, con 3,872 (0.18%); y enseñanza, con 19,901 (0.9%) tienen menores niveles de informalidad.

Razones

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Para el Banco Central, las razones subyacentes de la informalidad incluyen factores relacionados con la segmentación o exclusión en el mercado laboral, que impide que trabajadores (en su mayoría de bajo nivel de preparación o habilidades) se inserten en el mercado formal. También indica que las regulaciones e impuestos representan una carga “onerosa” para que las empresas puedan formalizarse e incentivan a la evasión de impuestos.

“Estas, además de los bajos ingresos de los trabajadores formales, podrían ser las principales causas que contribuyen a aumentar la informalidad en República Dominicana”, destaca el BC en el artículo “Algunas consideraciones sobre la informalidad y los ingresos en el mercado laboral de República Dominicana, parte II”, publicado en 2014.

No obstante, el Banco Mundial considera que en República Dominicana el logro educativo constituye el factor más fuerte y sistemáticamente correlacionado con la informalidad. La entidad explica que la educación contribuye en gran medida a la formalización y que la formalización será más difícil de lograr si no se producen mejoras en el nivel de logro educativo.

“Mejorar los logros educativos podría impulsar la productividad de los trabajadores, lo cual redundaría en una mayor predisposición por parte de los empleadores a asumir el costo que suponen los aportes al sistema de seguridad social, las protecciones para los trabajadores y los beneficios obligatorios”, señala la investigación.

Además, el organismo asegura que los trabajadores formales perciben mayores ingresos salariales, en promedio, que los informales, pero si se toma en cuenta el nivel de educación y el sector económico al que pertenecen, los trabajadores informales en realidad parecen ganar salarios ligeramente superiores a los de sus contrapartes del sector formal.

Precariedad

Matías Bosch, vicepresidente de la Fundación Juan Bosch, considera que el problema no es la informalidad, sino el modelo económico, que a su entender está regido por sectores “rentistas, improductivos e importadores” y que su preocupación no es tener un mercado interno ni tener trabajadores bien pagados.

Bosch asegura que el objetivo de esos sectores no es crear valor, sino la acumulación de renta.
De igual manera, critica que las normas salariales tengan 22 salarios mínimos a gusto del sector empresarial. Además del no sectorizado y del salario público mínimo.

“Cuando tú tienes esa realidad, tú tienes una formalidad súper precaria, con salarios de hambre y que no tiene espacio. La informalidad jurídica termina siendo una vía de escape por lo menos para no tener que pagar los impuestos y una supuesta seguridad social, que cuando tú necesitas lo que te cubre es una miseria de la cantidad de necesidades de una familia, en la farmacia, servicios médicos y si una persona tiene un accidente tiene que salir a buscar RD$150,000 o RD$200,000”, explica.

Agrega que el sector empresarial ve el trabajo, los salarios y la seguridad social como un costo, y tienden a bajarlo cuando necesitan que les vaya mejor o cuando tienen una dificultad.

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