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Visión Empresarial

Salarios, tarjetas de crédito e informalidad

Franklin Vásquez Por: Franklin Vásquez 0 Compartir 1 de agosto, 2019

A raíz de la aprobación de un aumento de un 14% al salario mínimo para los trabajadores dominicanos del sector privado no sectorizado, realizado en el marco de una reunión del Comité Nacional de Salarios, se ha planteado un interesante debate sobre qué tanto explican los salarios el consumo de la gente, y si el poder adquisitivo que se percibe tiene más bien una relación con el uso de las tarjetas de crédito y/o con los ingresos adicionales que se pueden obtener a través de los negocios informales. De entrada, se debe decir que es probable que haya un poco de todo en esto, pero es bueno ver el contexto en el que ocurre.

En primer lugar, las estadísticas refieren que los salarios reales del día de hoy son casi similares a los de 1991, lo que es un indicador claro de que una expansión en las compras de los individuos no viene por ese lado. En segundo lugar, cuando se analizan los niveles salariales con posterioridad al aumento del 14% aprobado, se puede observar que ninguno alcanza, ni remotamente, el costo promedio de la canasta familiar dominicana.

En efecto, para la gran empresa el incremento salarial alcanzará apenas unos 17,610 pesos, en tanto que para la mediana empresa llegará hasta un monto de 12,107 pesos y en la pequeña se colocará en 10,728 pesos; siendo el costo promedio nacional de la canasta familiar de 30,690, es obvio que se requerirán ingresos adicionales para completar el déficit que se evidencia.

Bajo este escenario es que se plantean diversas interrogantes y se aproximan respuestas para explicar la sobrevivencia de los pobres y de una clase media baja que tiene que realizar malabares para llegar al fin de mes. Las alternativas van en diferentes direcciones, pero la mayoría de las opciones apuntan a que existe compensación vía el endeudamiento con proveedores –colmados, carnicerías, entre otros comercios-, préstamos de usura, tarjetas de crédito, el pluriempleo y los negocios informales.

De todas las opciones, sin embargo, el uso de las tarjetas de crédito parece ganar espacio como instrumento de financiación de un consumo más elevado del que permiten los salarios actuales, seguido de la economía informal. En el caso de las tarjetas, se estima que, al 2016, existían en el país alrededor de 6.2 millones de tarjetas, de las cuales el 38.6% eran de crédito.

Según un estudio de Inda Tecnocom (2017), los mayores crecimientos en tenencias de tarjetas durante el período 2016-2017 fueron para República Dominicana (34.5%) y México (20.9%). Eso implica que estamos mejorando como país en términos de bancarización pero, al mismo tiempo, nos endeudamos cada vez más como individuos.

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