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El 29.7% de las adopciones en República Dominicana son internacionales Los interesados en ofrecer el derecho a la familia podrían necesitar hasta US$10,000

Danielis Fermín Por: Danielis Fermín Santo Domingo 0 Compartir 15 de julio, 2019
happy beautiful family on the big garden on the dawn time.

La enfermedad de una tía y la imposibilidad de la familia de hacerse cargo de un nuevo integrante, motivaron a Rosa (nombre ficticio), quien en ese momento tenía 21 años, a criar a un primo de apenas meses de nacido.

Tras cinco años fungiendo de tutora informal, Rosa contrajo matrimonio, y su pareja, residente en el extranjero, debió tramitar la documentación migratoria para llevarse a su esposa y al niño a vivir a Estados Unidos.

Esto obligó a Rosa a realizar un proceso legal de adopción ante el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), para poder seguir cuidando fuera del país a quien acogió con la finalidad de ofrecerle un futuro más promisorio.

Brindar estabilidad emocional, la oportunidad de recibir una educación adecuada y alimentación, son algunos de los objetivos que se trazan las personas al momento de adoptar a un infante o un adolescente.

Esta acción permite que cientos de niños, niñas y adolescentes puedan beneficiarse de tener una familia “que los quiera y que los cuide”, como se establece en la Declaración de los Derechos del Niño.

La adopción es una “herramienta jurídica que da la oportunidad de poder garantizar el derecho a vivir en familia, así como el derecho al nombre y al apellido a aquellos niños, niñas y adolescentes que no lo tienen”.

Así lo explica Giovanni Hernández Espinal, encargado del Departamento de Adopciones del Conani, quien añade que “también es una puerta para aquellas parejas que no han podido concebir un hijo, poder tenerlos como ‘hijos del corazón’”.

Según datos del Conani, desde 2013 hasta 2018, se han prohijado a 462 niños, niñas y adolescentes.

En 2013 se completaron 54, al año siguiente aumentaron a 61, luego a 71, a 85, a 75 y para 2018 el número había subido a 116.

“Las solicitudes de adopciones son muy frecuentes. Cada vez más, las personas se abren a la posibilidad de adoptar, al punto de que, en la actualidad estamos recibiendo en promedio 160 solicitudes de adopción por año”, afirma Hernández Espinal.

En el primer semestre de 2019, las estadísticas del Conani establecen que se han concluido 56 procesos de afiliación, de estos 40 (71.4%) son nacionales y 16 (28.6%) son internacionales.

“Para el cierre del año en curso, tenemos proyectado superar las 116 adopciones concluidas en 2018”, estima el funcionario.

La tramitación de una adopción en República Dominicana ronda entre los RD$250,000 y RD$500,000. Las variaciones estarán influenciadas por el especialista y la complejidad del caso.

La especialista en Acogimiento Familiar y Adopciones, Laura Patricia Romero Licairac, asegura que “cuando hablamos de adopción debemos de entender que buscamos una familia para un niño que no tiene una familia biológica”. Añade que “la importancia de la adopción es poder brindarle al niño seguridad, protección y cubrir todas sus necesidades físicas como emocionales”.

Acoger a un niño o adolescente, por el proceso riguroso que busca garantizar la integridad física y emocional del menor, puede tardar de 3.5 a 4 años. Sin embargo, existen factores que pueden extender o disminuir el tiempo de espera.

“En el caso de las adopciones privilegiadas en las que las familia tienen el cuidado del menor, el tiempo va a depender de lo completo que esté el expediente entregado al Conani, así como el seguimiento e interés de los solicitantes”, señala la abogada especializada en adopciones, Ruth Esther Jiménez Peña.

Tener la custodia de su primo y haber entregado un expediente completo permitieron a Rosa que el proceso ante el Conani se completara en dos años.

A julio de 2019 los hogares de paso del Conani albergaban a 411 niños, niñas y adolescentes institucionalizados. A pesar de ello, explica Hernández, “solamente 60 tienen la potencialidad de ser colocados en adopción”.

“Cabe destacar que, no todos los niños y niñas que ingresan a nuestros hogares de paso, su destino final será la adopción, hay una serie de pasos y posibilidades que se exploran primero, antes de que la comisión de asignación los coloque en una de las familias adoptivas que se encuentran en nuestra lista de espera”, precisa.

Estos niños y adolescentes llegan a estos hogares de paso por distintas razones. Algunos, ingresan al Sistema Nacional de Protección “por abandono; por toda clase de maltratos, sean físicos o psicológicos; niños cuyos padres hacen entrega voluntaria de los mismos para que sean colocados en adopción, entre otras”.

Las edades van desde cero meses hasta los 17 años. “Es importante destacar que, mientras mayor apertura tenga la pareja a adoptar niños de avanzada edad, menor será el tiempo de espera, y más posibilidad nos brindan de poder garantizar sus derechos fundamentales”.

Sobre esto, Romero Licairac destaca que, “usualmente, las familias dominicanas prefieren niños de menor edad, de meses a 1-2 años entendiendo que es mejor para el desarrollo en su nuevo núcleo familiar”.

Resalta que “las familias extranjeras son más abiertas en aceptar niños más grandes y por la idoneidad que se les otorgan pueden variar”.

Con respecto a los de edad avanzada, el funcionario indica que poseen “una lista de flujo invertido, la cual compartimos con las instituciones homólogas a nivel internacional para que nos asistan en la búsqueda de una familia para los mismos”.

Precisa que, “en caso en que no sean favorecidos con la adopción, estos adolescentes mientras viven en nuestros hogares de paso o una de las asociaciones sin fines de lucro que trabajan bajo la supervisión del Conani, reciben no sólo la alimentación, vestimenta y se le garantiza el derecho a la salud”.

Estos jóvenes tienen la oportunidad, puntualiza, de recibir formación formal y técnica, que les ayudará, al momento de alcanzar la mayoría de edad, a “salir de allí con las habilidades que les permita insertarse en el mercado laboral”.

Adopciones

De las 462 adopciones que se realizaron de 2013 a 2018, un total de 325 (70.3%) fueron nacionales y 137 (29.7%) internacionales.

De las 137 adopciones internacionales, 51 (37.22%) fueron de padres adoptantes procedentes de España; 44 (32.11%) de Estados Unidos y 24 (17.51%) de Italia.

Dentro de este período, el 2018 fue el año en el que más procesos de adopción se completaron con 116, seguido del 2016, con 85, y 2017, con 75.

Se adoptaron a 242 féminas, equivalente a un 50.10%, y 241 varones, un 49.89%. Fueron 483 niños, niñas y adolescentes que fueron acogidos en un familia. Cabe destacar que, dentro de las 462 adopciones privilegiadas nacionales e internacionales, se presentaron solicitudes para adoptar más de un niño, niña o adolescente.

“Por lo general las familias adoptantes prefieren a un menor entre el rango de edades de meses a 4 años”, explica Jiménez Peña, quien destaca que la inclinación a estas edades se debe a que “es mucho más sencillo para un niño pequeño adaptarse a una familia y por supuesto siempre será más fácil educarlo. Su corta edad le permite integrarse de forma natural a la familia que lo ha acogido como suyo”.

Procedimiento

Antes de iniciar un proceso de adopción la persona o la pareja debe estar “consciente de qué es y lo que conlleva, ya que es una decisión para toda la vida”, asegura la psicóloga.

“Adoptar a un niño que ha sido abandonado o tenido que ser retirado de su familia por situaciones de riesgo y ser insertado en un nuevo ambiente donde se le brinda seguridad, amor y cubrir sus necesidades ayuda a su desarrollo en todas las áreas. Asimismo, puede contar con una familia y sentirse parte de la misma”.

En República Dominicana existen cuatro tipos de adopciones: la privilegiada nacional, la privilegiada por filiación desconocida, privilegiada internacional y privilegiada internacional por filiación desconocida, según la Ley 136-03, que crea el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes, que rige la materia.

La legislación establece que en la adopción privilegiada, que puede ser nacional e internacional, el “adoptado(a) deja de pertenecer a su familia de sangre y se extingue el parentesco con los integrantes de ésta, así como todos sus efectos jurídicos, con la excepción de los impedimentos matrimoniales. El adoptado(a) tiene en la familia del adoptante los mismos derechos y obligaciones del hijo(a) biológico(a). La adopción privilegiada es irrevocable”.

En su artículo 11 define la adopción como “una institución jurídica de orden público e interés social que permite crear, mediante sentencia rendida al efecto, un vínculo de filiación voluntario entre personas que no lo tienen por naturaleza”.

Jiménez Peña detalla que los procedimientos administrativos para la adopción “deberán ser canalizados a través del Departamento de Adopciones del Conani y necesitan ser homologadas por el Tribunal de Niños Niñas y Adolescentes”.

El proceso para adoptar un menor consiste en elevar una instancia motivada dirigida al Departamento de Adopciones del Conani. La abogada explica que “esta solicitud debe incluir todos los requisitos y/o requerimientos, así como los datos generales de los solicitantes y su abogado, si lo hubiere, el tipo de adopción y motivación de la misma, teléfono y correo electrónico”.

Además de estos pasos, los futuros padres deberán cumplir con una serie de requisitos, tales como, “que excedan de los treinta años de edad y que sean menores de sesenta años de edad, no importando su estado civil, siempre que él o la adoptante garantice idoneidad física, moral, social y sexual, que permita ofrecer a un niño, niña o adolescente un hogar que garantice su bienestar integral”, asegura el encargado del Departamento de Adopciones del Conani.

Luego de depositar los documentos en el Conani, los futuros padres pasan a una lista de espera que puede tardar dos años o más, ya que el organismo, que vela por los derechos de la niñez y la adolescencia, debe abrir una investigación para confirmar los datos suministrados y garantizar que el infante estará “en buenas manos”.

El Conani, apegado a las condiciones de la Ley 136-03, procurará que “prime el interés superior del niño y que los posibles adoptantes reúnan las condiciones”.

adopción república dominicana

Cuando se adopta, niños y adolescentes tienen la oportunidad de tener un hogar. | Freepik

Tratando de contener su emoción, María (nombre ficticio) cuenta cómo acoger a una niña de 18 días de nacida, hija de un primo muy cercano y quien vivía en condiciones deplorables, cambió su vida y la de su familia.

“Cuando supe la noticia de que la esposa de mi primo estaba embarazada dije: ‘yo la quiero’”, recuerda María, quien, en ese momento, le enfatizó a su familia “si es hembra, yo la quiero”.

A pesar de ser madre de tres infantes, sentía la necesidad de revivir la etapa de ser mamá de una niña. “Te estás volviendo loca… con tres hijos y divorciada”, fue la respuesta inicial de algunos miembros de su familia.

“Para mí ha sido algo que yo he disfrutado y cuando me preguntan si es mi nieta, digo que no, es mi es hija”, asegura.

“Somos familia y yo quiero hacer una obra con esa niña, porque viven en escasas condiciones, que no pueden sostenerse ni siquiera los padres”, testifica María, quien precisó que la niña era la sexta hija procreada por su primo.

Gracias al vínculo familiar que existe entre ambas, María y la niña tienen un parentesco físico. “Algunos me dicen esa la pariste tú”.

A pesar de ser quien se encarga de suplir las necesidades de Sonia, María no pudo completar el proceso de adopción. Al momento de intentarlo, ya estaba divorciada. La Ley establece que sólo se puede concluir un proceso de adopción si “ya existía al tiempo del divorcio o la separación”.

Por la limitante en la normativa, y con el objetivo de beneficiar a la menor con seguro médico y el derecho a la educación, María solicitó un poder a su primo y a su esposa. “Tengo un acto legal donde sus padres me dieron la guarda y custodia”.

Costo

El proceso es gratuito en el Conani. Sin embargo, adoptar a un infante incluye una serie de documentos y pasos legales que quitarían el sello libre de costos.

“Hay documentaciones que los usuarios deben requerir, como actas de nacimiento, matrimonio, cartas de bancos, entre otras, que tiene un costo, así como la evaluación psicológica que se exige”, explica Romero Licairac.

De acuerdo con la abogada Jiménez Peña, un proceso de adopción puede costar entre US$5,000 y US$10,000. “Los costos procesos de adopción en República Dominicana siempre van a depender de varios factores, por ejemplo el bufete de abogados contratado, si la adopción es nacional o internacional”.

En la adopción privilegiada nacional el expediente debe contener fotografías de la familia postulante, el hogar y su entorno.

Como en esta modalidad existen vínculos familiares, es necesario que los interesados incluyan en el expediente el acta de defunción del o los padres biológicos (RD$500); acta inextensas de nacimiento de los postulantes y del niño, niña o adolescente candidato adopción (RD$500), y un acta inextensa de matrimonio de los postulantes, certificada y legalizada ante la Oficialía Central del Estado Civil (RD$500).

Asimismo, incluir certificados individuales de no antecedentes penales de los padres postulantes y de las personas mayores de edad que residan dentro del hogar (RD$600) y certificados médicos individuales de los postulantes (RD$1,000).

El expediente también deberá contener cartas de trabajo y bancos, estas no suele tener costo. Además, copia de títulos de las propiedades que tengan el o los solicitantes (RD$5), declaración jurada de ingresos (RD$2,000) si trabaja como independiente y la declaración de impuestos, esta suele ser gratis, sin embargo, está sujeta al pago que se realice a un contable, quien puede estar trabajando por iguala o fijo.

Asimismo, carta de una parroquia o iglesia, junta de vecinos, administración del condominio o edificio y/o de un club social al que pertenezca la pareja. Y carta de no oposición de los hijos de la pareja.

En la recolección de los documentos básicos para preparar el expediente una pareja podría gastar entre RD$8,000 y RD$10,000. Además, deben sumar la evaluación psicológica que constaría de RD$30,000 a RD$40,000. Adicional a estas cifras, los solicitantes deberán adicionar el costo del traslado, que dependerá de su lugar de residencia.

La evaluación es un proceso obligatorio porque es un “mecanismo de depuración de las parejas”, indica Hernández Espinal, agrega que “sirven para poder establecer con un criterio profesional, si la pareja postulante está o no en las condiciones para asumir la responsabilidad de la adopción”.

Destaca que la evaluación psicológica se realiza “en uno de los centros especializados que se encuentran acreditados ante el Conani, y, en la misma, se le aplican test psicológicos, con los cuales se miden las condiciones mentales de los individuos, esto sirve para conocer a mayor profundidad la personalidad y para descartar posibles trastornos psicológico”.

Seguimiento

El director de Adopciones señala que, luego de completar la afiliación, un equipo técnico de trabajadores sociales y psicólogos de Conani “realizan los seguimientos post adopción, los cuales efectuamos durante los primeros 5 años luego de realizada la adopción, y no sólo con las parejas de adoptantes nacionales, sino también con los adoptantes internacionales”.

El proceso de evaluación internacional se efectúa porque el país es signatario del Convenio de La Haya de 1993 sobre adopción. “Es una de las responsabilidades de los Estados firmantes el garantizar el envío de los reportes de seguimiento post adoptivos al país de origen del adoptado”.

Manejar una adopción

“Cada etapa y edad en que se encuentre el niño llevará consigo aprendizajes y un trabajo diferente”, señala Romero.

Sobre el momento para confesarle al niño que es adoptado, la psicóloga recomienda ir adentrando al infante en el tema. “A través de cuentos e historias se puede ir explicando el proceso. Esto ayudará a que el mismo niño pueda hablar del tema sin temor y a disminuir la misma presión social”.

Recuerda que “cada niño es diferente y manifiesta sus miedos, temores, alegrías de diferente forma, siempre es importante poder ayudarlos a expresar lo que sienten, siempre corrigiendo también con amor y explicando cuándo y el por qué hay consecuencias. Debemos entender que son niños que en muchas ocasiones no solo han tenido una figura sino varias (cuidadores) y cada persona le ha enseñado a su forma”.

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