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Visión Empresarial

El turismo dominicano en perspectiva

Franklin Vásquez Por: Franklin Vásquez 0 Compartir 13 de junio, 2019

A partir de la promulgación de la Ley 153 del 4 de junio de 1971, se inició en el país un proceso de promoción e incentivo al desarrollo turístico de República Dominicana, el cual fue posteriormente reforzado con la aprobación y puesta en marcha de la Ley 158-01, la cual buscaba impulsar determinados polos turísticos en provincias y localidades de gran potencialidad, también con incentivos específicos y con la creación de un fondo oficial para la promoción turística. Todo lo demás es historia.

En efecto, cuando se analizan los indicadores turísticos se puede observar el dinamismo que el sector ha venido experimentando en los últimos 40 años. Por ejemplo, en el 1980 la cantidad de habitaciones disponibles en los diferentes complejos hoteleros era de apenas 5,394, sin embargo, al 2019 ya se está cerca de las 80,000, multiplicándose casi por 15 veces, un crecimiento verdaderamente impresionante. En términos de la cantidad de visitantes no residentes, dominicanos y extranjeros, las cifras obtenidas indican que, al 2018, se había llegado al número histórico de 6.5 millones y contando.

Pero aún hay más. La actividad turística que generaba un total de 172.6 millones de dólares en 1980, por diferentes conceptos, pasó a obtener unos 7,560 millones de dólares en el 2018, es decir, 44 veces más en un período de casi cuarenta años, y experimentado un crecimiento promedio anual de un 11.7%.

Por el lado de la creación de empleos, el sector turístico también ha venido mostrando una relativa expansión. Así, de 20,388 empleos que se crearon en el 1980, al 2018 ya se habían generado alrededor de 336 mil, lo que implica un crecimiento promedio anual cercano al 8%. Hay que aclarar, no obstante, que la mayoría de estos empleos son indirectos (72%), según las estadísticas aportadas por el Banco Central.

A pesar de estos aportes del turismo a la economía dominicana, hay que convenir que este sector tiene sus particularidades, pues precisa de un entorno estable y de condiciones de seguridad, tanto jurídica, ciudadana y de fronteras, que le permita navegar en aguas tranquilas. Los turistas en el mundo quieren paz y pagan por ello, es una verdad inocultable y con esto hay que vivir y dar respuestas a los requerimientos pues, aunque vamos bien, hay que poner al sector en perspectiva y observar los retos y peligros que acechan.

En particular, los últimos hechos acaecidos en República Dominicana, en los que se han evidenciado muertes, heridas e intoxicaciones de turistas extranjeros, aunque sean pocos en términos relativos, se pueden convertir en un caldo de cultivo que muy bien aprovecharán nuestros competidores más cercanos. En ese sentido, las autoridades gubernamentales, sobre todo las del Ministerio de Turismo, deben estar alertas a las señales inapropiadas que se están enviando y que pueden dañar la industria sin chimeneas que nos ha costado tanto desarrollar. Deben tener en cuenta que el mundo cambió y ya cualquier evento puede ser un detonante en contra del país y su economía. Tomemos esto más en serio de lo que comúnmente lo hacemos, y démosle una respuesta contundente porque, en definitiva, el turismo dominicano es de todos y para todos.

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