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Estudio revela obstáculos y potencialidades de encadenamientos productivos en RD

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El factor más importante para que un país receptor de inversión extranjera directa (IED) genere encadenamientos productivos en el área de manufactura es la disponibilidad de suplidores confiables en calidad y costos, indica el estudio “Fomento de Encadenamientos Productivos”, presentado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

La publicación, que contó con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID-Fomin), indica que “las políticas de atracción de inversión extranjera, la focalización regional y por sectores claves
De acuerdo con el informe, es necesario enfocar esfuerzos para que las empresas ubicadas en actividades receptoras de IED y en regímenes especializados como zonas francas no operen como enclaves.

El estudio fue elaborado por los consultores Pavel Isa Contreras, Elka Scheker, Lynette Batista y Danny Rodríguez, quienes presentaron los resultados más relevantes en el Desayuno Temático de la AIRD, titulado “Dificultades para fomentar los encadenamientos productivos en República Dominicana”.

Los obstáculos más relevantes con los cuales cuentan los encadenamientos productivos son la desconexión entre la IED y la acumulación de capacidades locales, el hecho de que los grandes exportadores actúan como enclaves sin derrames tecnológicos ni relacionamiento con la industria nacional, señala el informe.

Además, altos niveles de desconfianza, falta de coherencia en políticas públicas y políticas de desarrollo productivo que mejoren las capacidades de las empresas locales y un régimen de incentivos con alto sesgo favorable a la importación de insumos.

El estudio considera que República Dominicana perdió una oportunidad, ya que los incentivos promovidos por las leyes dominicanas no tuvieron como propósito ni condición desarrollar el aparato productivo nacional, enlazar las actividades exportadoras con las productivas ni las inversiones con las necesidades industriales locales.

“Por tanto no imponían requisitos de desempeño basados en contenido local, proveedores nacionales, contratación nacional o transferencias de conocimiento y tecnología, RD solo exigía porcentaje exportado”, explica el informe. Agrega que estos incentivos tampoco consideraron para su gradualidad el tipo de inversión o los montos, además de que la renovación de los mismos se realiza de forma automática, sin evaluación de desempeño o metas.

El estudio indica que las leyes de incentivos vigentes promueven la facilidad para importar y dificultan las compras locales (entre esas leyes se encuentran la Ley 8-90 que crea zonas francas de exportación; Ley 84-99 de reactivación de exportaciones; Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico; Ley 28-01 para el Desarrollo Fronterizo).

“El desarrollo de una cadena de valor, sea comercial o productiva requiere, en la práctica, de enlazar transacciones como compra-venta de insumos, bienes intermedios y servicios (transporte, empaque, etc.)”, señala el estudio.

Para lograr el crédito del ITBIS avanzado, las empresas deben seguir las normas establecidas por la DGII, aun sean reconocidas como exportadoras o estén calificadas por Proindustria para recibir facilidades.

“Los nuevos impuestos de la Ley 139-11, varios artículos de la Ley 392-07 dedicados a fomentar los parques y distritos industriales, el trato equivalente para las compras locales hechas por empresas que se benefician de regímenes de exención fiscal, el establecimiento de centros de acopio y el procesamiento parcial no cuentan con aplicación real”.

Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la AIRD, al tener las palabras iniciales de la actividad, señaló el potencial del fomento de encadenamientos productivos, y a modo de ejemplo, indicó que las zonas francas dominicanas importaron, el año pasado, más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. “Es decir, que existe ahí un potencial de US$3,200 millones, más de 150 mil millones de pesos, una buena parte de los cuales podrían ser suplidos por empresas locales. Igualmente se podrían generar grandes oportunidades en relación al sector turístico”, dijo.

Brache animó a los industriales dominicanos a visualizar los encadenamientos productivos como una estrategia clara que favorece su eficiencia y promueve relaciones comerciales de largo plazo, que permite producir a una mayor capacidad o incrementar la capacidad instalada y que abre puertas a nuevos mercados.

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