Cuba acusó este jueves a Estados Unidos de realizar movimientos de tropas en el Caribe en preparación de una futura “aventura militar disfrazada de intervención humanitaria” en Venezuela, y llamó a la movilización internacional para impedir una escalada en las presiones contra su aliado Nicolás Maduro.
Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) de República Dominicana, a través de un comunicado, negó la denuncia del Gobierno cubano de que desde la Base Aérea de San Isidro se han estado produciendo aterrizajes de aviones militares norteamericanos como parte de una supuesta acción bélica en contra de Venezuela. El documento agrega que “al desmentir de manera categórica la versión, el canciller Miguel Vargas reiteró que República Dominicana es una nación apegada al principio de no intervención en los asuntos internos de otros países”.
La Habana aseguró en un comunicado que entre el 6 y 10 de febrero pasados se detectaron vuelos de aviones de transporte militar desde Estados Unidos hacia bases en Puerto Rico, República Dominicana y otras islas caribeñas, “seguramente sin conocimiento de los Gobiernos de esas naciones”.
Estos movimientos “se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países”, señala el texto, publicado en los principales medios de la isla.
“EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, una supuesta ayuda humanitaria, mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco de Washington”, insiste el Gobierno cubano.
La isla reitera así el respaldo a al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, al que reconoce como único gobernante constitucional tras la decisión del líder de la Asamblea Nacional de ese país, Juan Guaidó, de proclamarse como presidente encargado, apoyado por EE.UU. y varias naciones latinoamericanas y europeas.
Ante la grave crisis económica que atraviesa Venezuela, que ha ocasionado escasez de medicinas y alimentos, el Parlamento, con Guaidó a la cabeza, declaró al país en crisis humanitaria, por lo que solicitó ayudas a las que hasta ahora han respondido Estados Unidos y Colombia, entre otros.
Maduro -involucrado a su vez en una crisis de gobernabilidad al no ser reconocido por varios países tras ser elegido en unos comicios tachados de fraudulentos-, se niega a aceptar esta ayuda por considerar que puede dar paso a una invasión extranjera, especialmente de Estados Unidos.
La Habana subrayó que es “evidente que EE.UU. prepara el terreno para establecer por la fuerza un corredor humanitario” y recordó que varios de sus altos funcionarios han dicho “con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, ‘todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar'”.
El Gobierno cubano mencionó “la triste y dolorosa historia de intervenciones militares” de EE.UU. en América Latina y sentenció que “la Historia juzgará severamente” la “complicidad de quienes irresponsablemente” acompañen estas acciones “imperialistas”.
“Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas”, advirtió el Gobierno de la isla.
Para el país caribeño, esta será la oportunidad de confirmar “si la legitimidad de un Gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras”.
Por último, Cuba llamó a la “movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región” y saludó el Mecanismo de Montevideo, establecido por México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (Caricom) y Bolivia para canalizar el diálogo entre Maduro y la oposición en busca de una solución pacífica al conflicto.
Mirex negó denuncia del Gobierno cubano
Sobre la crisis venezolana, el ministro de Exteriores, Miguel Vargas Maldonado, propugnó por una salida pacífica y democrática. “Tal como lo hemos dicho en otras ocasiones, la solución debe ser mediante la celebración de elecciones libres, con la participación de todos los actores políticos venezolanos y con el acompañamiento de la comunidad internacional”, sostuvo.
“De forma tal que rechazamos esta versión, completamente alejada de la realidad, al tiempo que insistimos en la necesidad de un dialogo franco y revestido de todas las garantías para que Venezuela pueda abocarse a la celebración de nuevas elecciones y superar la preocupante situación por la que atraviesa”, manifestó el canciller dominicano, quien se encuentra en Roma.
República Dominicana ha abogado ante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), por una salida pacífica a la crisis que afecta a Venezuela, donde los protagonistas sean los propios venezolanos.












