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Evasión fiscal y competitividad

Jaime M. Senior Fernández Por: Jaime M. Senior Fernández 0 Compartir 7 de febrero, 2019

El tema de la evasión fiscal ha recobrado importancia en el panorama nacional debido a recientes casos de alto perfil en los cuales la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha identificado y desmantelado importantes operaciones tendentes a defraudar el fisco. Estas acciones de la DGII han recibido el respaldo unánime del empresariado dominicano, y resulta clave entender las razones por las cuales se ha presentado este frente unido.

Para muchas personas en nuestro país, la costumbre y tradición ha sido evadir impuestos, bajo el alegato de que “todos lo hacen” y “de todos modos se roban ese dinero”. No obstante, la cultura ha estado cambiando, y la importancia de fortalecer los mecanismos recaudatorios del Estado ha quedado evidentemente manifestada en los últimos años, por lo que la evasión ha disminuido de forma significativa.

Algunos han expresado su sorpresa ante el hecho de que el sector empresarial ha respaldado estas medidas de la DGII, pero cualquiera que conoce el sector formal debe saber que ha sido el principal aliado del Estado en el mayor cumplimiento con los deberes fiscales. Precisamente le preocupa al sector formal, que carga con el costo fiscal, que sus competidores informales (algunos muy grandes, tal como el caso recientemente develado), cuentan con una ventaja desleal, pues no cumplen con las normas tributarias.

En este mismo sentido, el rol del Estado y de la administración tributaria debe ser asegurar que la competencia se desenvuelva contando con reglas claras que sean aplicadas de manera uniforme. Es por esto que el sector empresarial respalda los esfuerzos de la DGII: aquellos que cumplen con la ley tienen un interés inherente en que todos cumplamos con la ley, para que compitamos en condiciones de igualdad.

También queda como tarea pendiente de la administración tributaria ayudar a simplificar el sistema de cumplimiento tributario, ya que el sistema con el que contamos es complicado y cumplir con el mismo requiere de una gran inversión de recursos. Una de las armas más poderosas para gerenciar un sistema e incentivar el cumplimiento de las normas es contar con un sistema sencillo y lógico, algo que todavía es una tarea pendiente en nuestro país.

Ahora bien, no debemos concluir sin antes mencionar la otra cara de la moneda: en la medida en que aumente el cumplimiento de los deberes tributarios, los ciudadanos (contribuyentes) le exigirán a sus gobernantes mayores niveles de transparencia y reducción de la corrupción administrativa. Este es el necesario quid pro quo del pago de impuestos: todos debemos exigir y esperar que el Estado ejerza sus funciones de una manera diáfana.

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