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España se desmarca de la eurozona y acelera su actividad manufacturera, mientras Italia agrava su caída

Europa Press Por: Europa Press 0 Compartir 3 de diciembre, 2018

La actividad de las fábricas españolas se aceleró durante el pasado mes de noviembre, cumpliendo así cinco años consecutivos de crecimiento, en contraste con la desaceleración del conjunto de la zona euro, donde la expansión fue la más débil desde agosto de 2016, y con Italia registrando su peor dato manufacturero desde diciembre de 2014 al sufrir una contracción de la actividad por segundo mes consecutivo.

Según los datos publicados por IHS Markit, el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero alcanzó en España los 52.6 puntos desde los 51.8 del mes anterior, ampliando así a 60 meses consecutivos el periodo de expansión.

De este modo, España es la única gran economía de la zona euro que experimentó una mejoría de la actividad fabril en noviembre, ya que en Alemania el dato bajó a 51.8 puntos, su mínimo en 31 meses, y en Francia retrocedió a 50.8 puntos, su peor lectura en 26 meses. En el caso de Italia, el PMI manufacturero cayó a 48.6 puntos, mínimo de 47 meses.

En el caso de España, los autores de la encuesta destacaron que la producción y los nuevos pedidos recibidos en el sector manufacturero aumentaron a ritmos más fuertes con respecto de octubre gracias al lanzamiento de nuevas líneas de productos y el repunte de la demanda, tanto de ventas nacionales como extranjeras.

“No obstante, hubo una serie de informes de que la demanda procedente de Estados Unidos se ha reducido, y de que las ventas a los productores de automóviles fueron bajas”, recoge el informe, destacando las caídas en las carteras de pedidos y producción en el sector de bienes de capital.

El empleo en general continuó aumentando en noviembre en España, aunque la tasa de crecimiento siguió siendo modesta, mientras los fabricantes también aumentaron su actividad de compras en respuesta a los aumentos de la producción y de los nuevos pedidos.

Sin embargo, las expectativas empresariales se situaron en su nivel más bajo desde junio de 2013. A pesar de los planes para impulsar la inversión e introducir nuevas líneas de productos, las preocupaciones sobre la estabilidad política y el efecto de la desaceleración en la industria automotriz tuvieron un impacto negativo en la confianza.

“El crecimiento económico de las manufacturas mejoró en noviembre y sugiere que el sector se encamina hacia el final del año en una posición ligeramente más firme que lo previsto en octubre”, declaró Paul Smith, economista de IHS Markit, añadiendo que el bajo nivel de las expectativas apunta “a un claro riesgo a la baja para el crecimiento en los próximos meses”.

En el conjunto de la zona euro, el dato de actividad manufacturera de noviembre se situó en 51.8 puntos desde los 52 de octubre, lo que representa su peor lectura desde agosto de 2016, como consecuencia del deterioro observado en las principales economías de la región, con la excepción de España.

“Las economías de los “cuatro países principales” de la zona euro registraron las lecturas del índice PMI manufacturero más bajas de todos los países cubiertos por el estudio en noviembre”, señalaron los autores de la encuesta.

La expansión más débil en general de la economía manufacturera fue debida al segundo declive mensual consecutivo de los nuevos pedidos, después de que los encuestados informaran de que el comercio de exportación ha disminuido por segundo mes consecutivo.

La debilidad de la demanda estuvo en parte vinculada a unas condiciones difíciles en la industria automotriz, que también impactaron en la producción, indicaron los responsables del estudio.

“El panorama más oscuro está vinculado a las guerras comerciales y los aranceles, así como a la intensificación de la incertidumbre política, y ha provocado un aumento de la aversión al riesgo y una reducción proporcional del gasto, especialmente con fines de inversión”, declaró Chris Williamson, economista jefe de IHS Markit, advirtiendo de que las esperanzas de que este pequeño bache pueda ser momentáneo “se ven contrarrestadas por el nivel de optimismo empresarial para los próximos doce meses, que se mantiene entre los más bajos observados desde la crisis de la deuda soberana de 2012”.

Asimismo, el experto señaló que el estudio también indica que los hogares podrían frenar el gasto si las empresas continúan recortando sus contrataciones, lo que aumenta los riesgos a la baja para las perspectivas.

Por su parte, la actividad del sector industrial de Italia agravó su caída durante el pasado mes de noviembre, según refleja el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero, que bajó a 48.6 puntos desde los 49.2 del mes anterior, lo que representa la peor lectura del dato desde diciembre de 2014.

El retroceso de la actividad fabril registrado en noviembre responde a la caída de la producción manufacturera, así como de los nuevos pedidos de la industria, después de que los panelistas informaran de una bajada de la demanda, particularmente en el sector automovilístico.

A pesar del deterioro de la actividad, las empresas manufactureras italianas continuaron incrementando sus plantillas durante noviembre, cuando el empleo del sector encadenó su cuadragésimo séptimo mes consecutivo al alza, lo que sugiere la expectativa de una mejora de la demanda de los consumidores.

“En medio de la negativa imagen, el crecimiento del empleo es un punto de luz”, destacó Amritpal Virdee, economista de IHS Markit, advirtiendo, sin embargo, de que este optimismo se vio lastrado por las preocupaciones sobre la estabilidad política y la ralentización de la economía doméstica.

“De cara al futuro, con la esperanzadora conclusión de las negociaciones presupuestarias con Bruselas y la resolución efectiva de la infraestructura bancaria italiana, la confianza empresarial puede fortalecerse desde sus débiles niveles actuales”, añadió.

La evolución de la economía italiana durante el tercer trimestre del año fue peor de lo estimado inicialmente, ya que la actividad registró entre julio y septiembre una caída del 0.1% respecto a los tres meses anteriores, cuando había crecido un 0.2%, lo que supone su primera contracción desde el segundo trimestre de 2014, según el instituto estadístico transalpino, Istat.

El dato, correspondiente al primer trimestre completo bajo el Gobierno de coalición formado por Liga y Movimiento 5 Estrellas (M5S), supone una revisión a la baja de una décima respecto de la anterior estimación publicada y deja al país al borde de la recesión técnica en medio de las tensiones en los mercados por la disputa entre Roma y Bruselas sobre los presupuestos de Italia para 2019.

En comparación con el mismo trimestre de 2017, la economía italiana registró un crecimiento del 0.7%, medio punto porcentual menos que en los tres meses anteriores. Se trata del peor dato de crecimiento interanual de Italia desde el primer trimestre de 2015.

Por otro lado, Eurostat informaba este viernes de que la tasa de paro italiana experimentó en octubre un repunte de tres décimas, hasta el 10.6%, lo que coloca al país transalpino como el tercero con el paro más alto, solo por detrás de Grecia (18.9% hasta agosto) y España (14.8%).

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