Periódico elDinero

Visión Empresarial

Soberanía y seguridad alimentaria y nutricional

Franklin Vásquez Por: Franklin Vásquez 0 Compartir 18 de octubre, 2018

Este pasado martes, la Presidencia de la República puso en marcha un Plan Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, a implementarse durante el período 2019-2022. Estoy seguro de que muy pocas personas saben la importancia de este tipo de iniciativa para un país pobre como el nuestro, con niveles de desigualdad más allá de lo que deberíamos, una tasa de desempleo que no baja de un 14.0% y una relativa baja tasa de escolaridad que no ayuda a entender la magnitud del problema de la seguridad agroalimentaria y las deficiencias nutricionales que padecemos.

Pero el hambre no es un problema solo de República Dominicana, sino que tiene su mayor expresión en diferentes latitudes en el mundo. En efecto, según un estudio de la FAO sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo, se estimaba que para el 2016 la cantidad de personas aquejadas de subalimentación crónica aumentó hasta 815 millones, en comparación con los 777 millones que había en el 2015. Los datos apuntan, además, a que en Asia la cantidad de personas que sufren hambre ronda los 520 millones, en tanto que en África son 243 millones y 42 millones en América Latina y el Caribe. Demasiada gente con hambre en un mundo que desperdicia más de un tercio de los alimentos que produce.

Comúnmente, se discute sobre los orígenes del hambre y, aun cuando existen múltiples factores, se ha identificado que la inseguridad alimentaria tiene su explicación en los conflictos bélicos y en el cambio climático. En el primer caso, largas y prolongadas luchas bélicas dentro y entre países, han impedido que se avance en la solución del hambre en el mundo, mientras que el cambio climático se inaugura como un elemento clave en los temas vinculados a la subalimentación.

En el caso de este plan que plantea desarrollar la presidencia de la República para mitigar el hambre entre los dominicanos, es evidente que el mismo luce ambicioso, con varias dimensiones a atacar y con un alcance que, desde nuestra perspectiva, desborda la capacidad actual y futura del Gobierno en términos de las finanzas públicas, así como las posibilidades materiales de algunas de las instituciones que aportarán en su implementación. Mantengamos la esperanza, sin embargo, de que esto es posible, de que al 2030 habremos cumplido con uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que es Hambre 0, y de que todas las dimensiones enumeradas por el Ministro se llevarán a cabo, sobre todo aquella que dice que el Plan se implementará hasta el 2022.

¡Suscríbase al boletín!

Suscríbase para recibir en su correo las noticias más importantes sobre economía y finanzas.
SUSCRIBIRME
close-link