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Cuatro años del Centro Asistencial del Automovilista

Osiris Mota Por: Osiris Mota 0 Compartir 4 de octubre, 2018

La nueva Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (63-17) reglamenta las operaciones de Casas Cárceles en su artículo 276, lo que no hacia la Ley 241. Esta modalidad fue producto de la incapacidad del Estado de dar un servicio adecuado al ciudadano cuando se veía envuelto en un accidente de tránsito que, sin ser un delito, era encerrado junto con personas de dudosa reputación y sin garantías para su seguridad.

Podríamos decir que el 13 de enero del 2013 fue cuando tuvo origen el Centro Asistencial del Automovilista (CAA), ya que producto de la decisión de la competencia monopólica que había, y que pretendía aumentar casi en un 50% el costo del servicio, y cerrarse en las negociaciones con posición intransigente, motivó a crear la competencia al servicio de casa cárcel para los responsables de accidentes de tránsito.

El 1 de octubre de 2014, el CAA inició operaciones con calidad, transparencia y la calidez compasiva que necesitan las personas después de ser parte en un accidente de tránsito donde eventualmente hay heridos, muertos o pérdidas de propiedades. El CAA cuenta con dos instalaciones, ubicadas en Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, con tanto éxito que se ha ganado el aprecio y el corazón de todos aquellos que han sufrido la desgracia de necesitarle.

El Centro Asistencial del Automovilista cuenta hoy con el 80% del mercado asegurador, donde ha atendido más de 150 mil reclamaciones en su cuarto aniversario, con la participación de la Procuraduría, DIGESETT (antes AMET) y el Poder Judicial, quienes son los encargados de dar apoyo oficial a los requirentes de los servicios demandados por la ley, en los eventos que se presentan luego de un accidente de tránsito.

Las características más sobresalientes son la transparencia y la rapidez con la cual los automovilistas envueltos en eventos de tránsito resuelven sus problemas, donde se concilia más del 85% de todos los casos, con lo que se logra que el asegurado resuelva su conflicto lo más rápido y justo posible, y los afectados reciban con rapidez sus indemnizaciones, sin que las mismas se les disgreguen en tratos confusos y hasta mafiosos.

Es bueno destacar que las conciliaciones entre las partes evitan que el Poder Judicial tenga que abrir causas múltiples en los tribunales del país por la ocurrencia de accidentes, tan significativos que no hay ocasión en que el presidente de la Suprema Corte nos exprese cada vez que nos ve, que le hemos reducido los costos de judicialización al Poder Judicial.

Las aseguradoras están muy satisfechas, porque además de que se ha reducido la mafia de algunos abogados, inventando lesionados y agravando los eventos, sus clientes están muy complacidos por un costo mucho menor que lo que tenían hace cuatro años, además del retorno en los beneficios por las operaciones de la empresa para los accionistas que creyeron en este proyecto, y ni hablar del personal gubernamental, que es preparado y compensado por la gran labor de calidad que hacen para la ciudadanía.

Un aspecto que no debemos pasar por alto es que el CAA colabora con las instituciones para los proyectos que estos desarrollen en busca de reducir y proteger la vida, con hasta un 20% de los beneficios de la empresa, siendo tal vez la única entidad con esa responsabilidad social.

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