El acuerdo comercial anunciado este lunes entre México y Estados Unidos responde a la premura del país latinoamericano por cerrar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes de que finalice el Gobierno de Enrique Peña Nieto, coincidieron expertos.
El actual Ejecutivo mexicano, que dará el relevo al de Andrés Manuel López Obrador el próximo 1 de diciembre, tenía a sus espaldas la “presión política de dejar algo hecho” respecto a la renegociación del pacto, dijo a Efe Manuel Valencia, especialista en Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey.
Después de un periodo de negociación que se ha extendido durante más de un año, y en el que han sido frecuentes los choques entre los tres socios (México, EE.UU. y Canadá), el equipo de Peña Nieto no se podía ir “sin dejar algo concretado, porque se lo iba a cobrar muy caro el Gobierno entrante, en términos políticos”.
En las últimas semanas, los ministros mexicanos de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y de Economía, Ildefonso Guajardo, acompañados del representante del equipo de López Obrador, Jesús Seade, viajaron a Washington para ultimar los detalles del acuerdo presentado por ambos países.
Este lunes, desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense, Donald Trump, anunció que las dos naciones han llegado a un acuerdo bilateral “increíble” para ambas partes y al que podría sumarse Canadá.
Peña Nieto, presente en el anuncio a través de una conexión telefónica que se pudo escuchar a través del altavoz, instó a que Canadá se uniera a este acuerdo para mantener la esencia original del tratado, si bien el Ejecutivo canadiense reveló luego que solo firmará si el documento “es bueno” para su país y la clase media.
Tanto a México como a Estados Unidos les “urgía” llegar a este pacto, subraya a Efe Aribel Contreras, coordinadora de la Licenciatura en Administración de Negocios Internacionales de la Universidad Iberoamericana.
Por una parte, EE.UU. celebrará elecciones intermedias el próximo noviembre, y este acuerdo podría traducirse en “votos para el Partido Republicano”.
En cuanto al ámbito mexicano, la experta en asuntos internacionales coincide con Valencia en que a Peña Nieto le convenía llegar a este punto, para convertirlo en un “logro de su sexenio” (2012-2018).
De esta forma, agrega, el presidente podrá incluir dicho acuerdo en su último informe de gobierno, que presentará el 3 de septiembre y en el que se recogerán los avances de todo el mandato.
Por el momento, Canadá se queda fuera del tratado, e incluso Trump remarcó que el nombre cambiará -porque TLCAN tiene “connotaciones muy negativas”- y que se llamará ahora “Acuerdo de Comercio de EE.UU. y México”.
No obstante, Contreras subraya que el acuerdo de hoy “no podemos traducirlo como un acuerdo definitivo”, precisamente por la posición relegada de Canadá, la cual -sostiene- fue tomada de manera “unilateral”, porque “nadie excluyó” a este país.
“La no acción de Canadá permite hoy la acción de EE.UU. para decir que va a ser un acuerdo bilateral”, sostiene.
La experta de la Universidad Iberoamericana destaca que, de todas formas, la relación comercial entre México y Canadá “está cubierta por el TPP11”, acuerdo comercial suscrito por 11 economías de la Cuenca del Pacífico.
A través de este pacto, los dos socios abordaron “temas más allá del TLCAN”, por lo que la relación que quedaría “descobijada y sin reglas claras” sería, en todo caso, la que hay entre Canadá y EE.UU., que no forma parte del TPP11.
Valencia considera que dejar a Canadá fuera de esta parte de la renegociación fue un “riesgo calculado” por el Ejecutivo de Peña Nieto.
Sin embargo, el hecho de que tanto México como EE.UU. hayan dejado patente la invitación para que Canadá se una al acuerdo es “muy positivo”, expresa.
México ha manifestado que la incorporación de Canadá es prioritaria, y en este sentido transcurrió la conversación telefónica que Peña Nieto mantuvo con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, la noche de ayer.
Para Valencia, no sería “grave” si no se llegara a concretar la participación de Canadá: “Los tratados de libre comercio así son, se inician bilaterales y luego se invita a otros a que se integren”, comenta.
Este lunes en la tarde, Peña Nieto dijo que el acuerdo comercial es de “ganar-ganar” y disminuye la incertidumbre que se impuso tras la llegada al poder del mandatario estadounidense, Donald Trump.
“Hoy arribamos a un punto de entendimiento y acuerdo de ganar-ganar entre México y EE.UU., y esperemos que muy pronto, de igual manera, ocurra con la negociación con Canadá y EE.UU.”, afirmó el mandatario en un evento oficial.
Peña Nieto se refirió al acuerdo, que se enmarca en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), unas horas después de que él y Trump anunciaran el pacto, al que podría sumarse Canadá para mantener la esencia original del documento, en vigor entre los tres socios desde 1994.
Cuando el mandatario estadounidense llegó al poder el 20 de enero de 2017, indicó Peña Nieto, se desencadenó la “incertidumbre sobre lo que habría de deparar especialmente a la relación comercial entre México, EE.UU. y Canadá”.
“Fueron varios meses de arduo trabajo, para lograr y asegurar que las partes involucradas de esta negociación estuvieran sentadas a la mesa (…) y encontrar el entendimiento”, relató el presidente, quien recordó que “prácticamente el 80% del comercio que México hace con el exterior lo hace con América del Norte”.
Dado que siempre se ha buscado que la renegociación del TLCAN diera como fruto “un acuerdo en beneficio de las tres partes”, Peña Nieto esperó que en los próximos días se pueda cerrar “de manera formal” el pacto con Canadá para tener un tratado de libre comercio entre los tres países.
El acuerdo tendrá una vigencia de 16 años, con una revisión prevista cuando se cumplan los seis primeros años.












