Las fusiones y adquisiciones de corporaciones multinacionales o empresas grandes son cada vez más comunes en el mercado dominicano. Lo hemos visto en las compañías cerveceras, las gasolineras, empresas telefónicas y en el sector financiero. La más reciente adquisición fue la semana pasada donde Scotiabank emitió un comunicado anunciando la compra del 97.44% de las acciones de Banco Dominicano del Progreso.
La compra del Banco del Progreso por parte de Scotiabank es positivo para la economía dominicana, tanto en términos micro como macro. Estas operaciones se realizan para fortalecer el posicionamiento de la entidad compradora, generar economías de escala, acceder a nuevos nichos del mercado y mejorar los procesos tecnológicos, entre otros.
La adquisición del Banco del Progreso por parte de Scotiabank es una buena noticia en todo el sentido de la palabra. Esta operación en concreto es muy interesante por diferentes motivos, ya que aunque Scotiabank es una entidad financiera más grande a nivel internacional, en República Dominicana son dos bancos muy comparables en la gran mayoría de sus cifras clave.
Típicamente existe un pensamiento colectivo de que este tipo de transacción se da cuando una compañía o banco más grande compra a otro de menor tamaño debido a que el último podría estar atravesando por problemas económicos, lo que no ha sido el caso en esta ocasión. Ambas entidades financieras cuentan con excelentes indicadores de solvencia, liquidez, y muy buenas calificaciones de riesgo. Luego del visto bueno de la Superintendencia de Bancos, el Scotiabank se consolidará en el cuarto lugar como la entidad financiera más grande de República Dominicana en términos de activos, lo que se traducirá en la optimización de la oferta de productos y servicios ofrecidos a los clientes.











