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La Escuela Económica

Las cooperativas y el lado bueno de la regulación

Esteban Delgado Por: Esteban Delgado 0 Compartir 21 de junio, 2018

En nuestra entrega anterior hablábamos sobre las labores que desarrolla el Banco Central en procura de regular las cooperativas abiertas que realizan actividades de intermediación financiera.

La gestión del Banco Central provocó una reacción, a mi juicio apresurada y poco estratégica, de las organizaciones que agrupan cooperativas en el país junto con el propio titular del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), las cuales expresaban su oposición a que esas entidades de economía solidaria sean reguladas por la autoridad monetaria.

Las razones para considerar esa posición apresurada y poco estratégica por parte del Idecoop y las cooperativas las explicaré más adelante. Antes, debo destacar que esta semana el Banco Central emitió un comunicado (“Nota aclaratoria sobre el anteproyecto de ley de regulación de cooperativas abiertas de ahorro y crédito) en el que confirma algunos planteamientos que hicimos en nuestra entrega anterior de esta columna.

En primer lugar, el Banco Central señala que la Junta Monetaria elaboró un anteproyecto de ley de asociaciones cooperativas “con la asesoría del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), y considerando los planteamientos del Tesoro de Estados Unidos en foros públicos”. Esto indica que la intención de regular a las cooperativas no es una ocurrencia local, sino una exigencia de organismos internacionales, además de que ese proceso “es parte de las exigencias para el cumplimiento de las 40 recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional y uno de los requisitos del grupo de Acción Financiera Latinoamericano (Gafilat)”.

Otro aspecto que habíamos destacado, y que confirma el comunicado del Banco Central, es que al entrar al régimen de regulación de la autoridad monetaria y de la Superintendencia de Bancos, las cooperativas podrán competir con las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP), ya que se les “permitirá proveer una gama ampliada de productos financieros, tales como las tarjetas de crédito, remesas y otras operaciones, así como acceso al sistema de pagos de República Dominicana, habilitándoles para participar de manera autónoma en el mismo, además de permitirles el blindaje que les serviría para cumplir con la Ley de Lavado de Activos y Financiamiento al Terrorismo”.

En resumidas cuentas, el fortalecimiento de la regulación de las cooperativas que realizan intermediación financiera bajo la autoridad monetaria, sería beneficioso tanto para esas entidades como para los miles de socios que tienen en todo el país.

Sobre nuestra referencia de que la oposición de las organizaciones que agrupan a las cooperativas y del propio Idecoop fue poco estratégica, es porque al resistirse a la regulación mayor, están admitiendo que tienen una débil regulación, tan débil, que el Idecoop no tiene la capacidad ni siquiera de reclamar a la mayoría de cooperativas bajo su regulación que presenten a tiempo sus estados financieros, como manda su legislación.

Esa posición de resistencia se parece a la de los comerciantes que no quieren colocar las impresoras fiscales que les reclama la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) con lo que admiten que se resisten a ser transparentes y que en efecto, estarían evadiendo impuestos.

En el caso de las cooperativas, ya lo ha dicho el Banco Central, sus activos rondan los RD$117,000 millones, de los cuales el 47% corresponde a 16 cooperativas agrupadas en la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (Airac), las cuales son las pocas que mantienen actualizados sus estados financieros.

El restante 53% está en cooperativas no afiliadas a la AIRAC, que superan las 800 y de las cuales la gran mayoría incurre en serias debilidades en sus operaciones y en el cumplimiento de sus obligaciones regulatorias, sin que el Idecoop haga nada para velar por las correcciones de lugar.

Eso indica que más de 800 cooperativas con activos por RD$61,000 millones, seguirán con la actual debilitada regulación del Idecoop, hasta que sea transformada en Superintendencia, lo cual no deja de ser lamentable.

Para finalizar, solo me queda lamentar que ese intento de regulación no incluya a las cooperativas cerradas, es decir, de gremios específicos, ya que muchas de ellas, también con débil regulación, tienen activos que superan la decena de miles de millones de pesos, y bien pudieran estar mejor supervisadas.

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