República Dominicana decidió establecer relaciones diplomáticas con China Popular y, por vía de consecuencia, negar la existencia de Taiwán como un Estado soberano. Desde ahora, esta isla es considerada una provincia china.
La decisión, aunque conveniente para los intereses económicos de los dominicanos, no fue tarea fácil para el Gobierno, si se consideran los años de cooperación que mantuvieron los taiwaneses en el país y de quienes, por supuesto, habrá que estar eternamente agradecidos. Es la noticia más importante en términos de política exterior en los últimos años.
Las decisiones de Estado hay que entenderlas en su contexto. República Dominicana jamás podrá olvidar los aportes que hizo Taiwán al país, pero tampoco puede dejar de lado que la realidad impone nuevas reglas.
Sólo basta con darle una mirada a las estadísticas comerciales dominicanas con estas dos naciones asiáticas. En estos momentos, de hecho, el intercambio con China ronda los US$2,000 millones con la posibilidad de aumentarse en la medida en que se afiancen las relaciones. En 2014 las exportaciones dominicanas hacia Taiwán fueron por US$14.3 millones, mientras las importaciones llegaron a US$104.4 millones. En el caso de China Continental, las exportaciones locales a ese país sumaron US$157.7 millones y lo importado superó los US$1,117 millones.
El presidente Danilo Medina, como representante del Estado dominicano, se anota un 100. Su cautela, al hacer las consultas de lugar durante todo el tiempo que fue necesario, demostró que tiene características de un estadista. Estar al frente de un país requiere de pragmatismo.
El Poder Ejecutivo, de inicio, contó con la aprobación de los presidentes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Pedro Brache; de las asociaciones de Industriales (AIRD), Campos de Moya, y para el Desarrollo de Santiago (Adepi), Fernando Capellán, quienes calificaron como positiva la decisión de establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China.
“Desde el Conep, pensamos que es una decisión muy importante, una decisión trascendental”, aseguró Brache, quien entiende que se abre un mundo de oportunidades que traerá muchas cosas buenas para el empresariado y para el país en general.
Para De Moya estas relaciones con China son muy importantes porque en estos momentos se puede convertir el país en un punto intermediario en la manufactura china hacia el mercado de América. Sobre la colaboración con Taiwán, dijo que fueron relaciones sanas e importantes para ambos países.
Según reveló a elDinero, él había participado en reuniones entre autoridades dominicanas y chinas con empresarios de ambas naciones para tratar todo lo relacionado al establecimiento de relaciones diplomáticas. Su declaración confirma que el sector industrial dominicano deseaba desde hace mucho tiempo la formalización de relaciones con China.
Sin embargo, y es bueno que el Gobierno y los empresarios lo entiendan, el desafío ahora es saber encarar los retos que significa tener a los chinos en competencia franca. No se debe olvidar que la manufactura dominicana ha ido en decadencia en los últimos años, lo cual está muy relacionado con la falta de una política exportadora bien definida.
Toca ahora a todos los sectores productivos, pero muy especialmente a las autoridades, impulsar medidas que mejoren la competitividad de la industria local, pues de nada sirve un mercado de casi 1,400 millones de consumidores si no se tiene una idea clara de cómo aprovecharlo.








