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Cepal llama a fortalecer política fiscal para impulsar demanda, inversión y redistribución En “Panorama Fiscal de América Latina 2018”, el organismo analiza la política fiscal de la región en las últimas tres décadas

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En los últimos años, la política fiscal ha revalorizado su papel como instrumento estabilizador y dinamizador del crecimiento económico en el mundo desarrollado. En América Latina y el Caribe, esta revalorización debiera traducirse en fortalecer aquellos instrumentos fiscales que, junto con reaccionar en forma automática en un sentido anticíclico, permitan impulsar la demanda agregada, la inversión y logren un mayor impacto redistributivo, señala un nuevo informe divulgado por la Cepal.

En su Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2018: Los desafíos de las políticas públicas en el marco de la Agenda 2030, la Cepal agrega que la movilización de recursos internos a través de una ampliación de la base impositiva, mejoras en el diseño del sistema tributario, fortalecimiento de la administración de los impuestos y la eliminación de las vías para la elusión y la evasión fiscales, resultan también tareas clave para mejorar el financiamiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por las Naciones Unidas en 2015, y el crecimiento inclusivo en la región.

El documento, que analiza las tendencias de la coyuntura fiscal en la región y examina la evolución histórica de las políticas fiscales en las últimas tres décadas y sus desafíos futuros, será presentado oficialmente el lunes 26 de marzo por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), durante la primera jornada del XXX Seminario Regional de Política Fiscal, que se extenderá hasta el martes 27 en la sede central del organismo en Santiago, Chile.

Según el Panorama Fiscal 2018, es necesario además reforzar los sistemas de protección social, así como el impuesto a la renta personal, ya que eso redundaría en un doble beneficio al mejorar el rol de estabilización y el impacto redistributivo de la política fiscal.

El documento indica que en la mayoría de los países de la región el nivel de recursos se encuentra por debajo de su potencial, no solo por deficiencias en el diseño y la administración de los tributos, sino también por la elevada evasión impositiva -que alcanzó a unos 340,000 millones de dólares en 2015 solamente para el impuesto sobre la renta y el impuesto al valor agregado (IVA), es decir, un 6.7% del PIB regional de ese año- y por la existencia de cuantiosos gastos tributarios.

Agrega que el impuesto a la renta personal continúa siendo el talón de Aquiles de los sistemas tributarios, con una recaudación regional promedio de 1.8% del PIB en 2015, comparada con el 8.4% del PIB para los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Todo ello conduce a otro gran déficit a nivel regional: la escasa capacidad redistributiva de la tributación, con estructuras tributarias dominadas por impuestos indirectos regresivos, en una región como América Latina, que continúa siendo la más desigual del planeta a pesar de los avances logrados en esta materia durante la década pasada”, indica Alicia Bárcena en el prólogo del documento.

En materia coyuntural, durante 2017 se verificó una mejora significativa del resultado primario en varios países de América Latina, lo que es un reflejo del proceso de consolidación fiscal en la región, indica el informe. Destaca el avance que se registró en América del Sur, donde el déficit primario promedio bajó del 1.9% del PIB en 2016 al 1,5% del PIB en 2017. En el norte de América Latina —que incluye a Centroamérica, Haití, la República Dominicana y México— el resultado primario se volvió superavitario y alcanzó el 0.1% del PIB, en comparación con un déficit del 0.2% del PIB en 2016. En el Caribe, en cambio, el superávit primario se mantuvo estable en un 1.0% del PIB.

El informe también señala que la deuda pública bruta de América Latina alcanzó un 38.4% del PIB en 2017, cifra que representa un leve aumento de alrededor de 0.7 puntos porcentuales del PIB en relación con 2016. Además, hubo una contención del crecimiento del gasto público ya que en 2017 se observó una reducción generalizada del gasto corriente primario en toda la región, que disminuyó del 15,5% del PIB en 2016 al 15.3% del PIB en 2017 en América Latina y del 21.9% del PIB en 2016 al 21.4% del PIB en el Caribe.

En tanto, en 2017 se observaron señales de reactivación de los ingresos fiscales, sobre todo en América del Sur, donde el repunte de la actividad económica y las nuevas medidas tributarias adoptadas en 2016 impulsaron la recaudación tributaria. La evolución de los ingresos públicos de la región el año pasado fue apoyada, en parte, por la estabilización de los ingresos provenientes de recursos naturales no renovables, especialmente hidrocarburos y productos mineros.

En materia de impuestos, el Panorama Fiscal explica que durante 2017 se mantuvo el activismo tributario, ya que se identificaron cambios impositivos en por lo menos 17 países de la región. Varios modificaron tributos para fortalecer sus ingresos fiscales, especialmente en términos de: impuestos saludables (mayores impuestos al alcohol, el tabaco y los juegos de azar); impuestos al consumo de energía (incrementos de impuestos específicos aplicados a los combustibles o al consumo de electricidad); e impuestos al comercio exterior (aumentos de gravámenes asociados con las importaciones).

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