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Editorial

Desconcentremos el crédito al sector agropecuario dominicano El Banco Agrícola aporta más del 74% de los recursos destinados a la producción

0 Compartir 22 de marzo, 2018

Hace muchos años se escucha que el país produce el 80% de los alimentos que demandan los dominicanos. Si la proporción se ha mantenido así durante los últimos 30 o 40 años, entonces el crecimiento relativo de la oferta ha ido acorde con el comportamiento de la población, tanto en cantidad como en capacidad de demanda.

Esto, a todas luces, significa que no ha habido una mejoría relativa en la capacidad de producción de alimentos. Debe quedar establecido que ningún país está en capacidad de producir todo lo que su población demanda. La aspiración de que los anaqueles de los supermercados estén repletos de productos criollos no pasa de ser un sueño. Si algún político promete eso, dude de su seriedad y grado de responsabilidad ante la sociedad.

Los mercados están interrelacionados. El comercio internacional existe justamente porque una nación se ve obligada a buscar en otro lugar lo que demandan sus habitantes. Las expediciones más importantes de la historia han tenido como génesis el comercio o la necesidad de un país de encontrar en otro lado lo que no puede producir internamente.

En un contexto como el que se describe es necesario, entonces, preguntarse para qué ha servido el crédito destinado a financiar la producción agropecuaria en el país. La respuesta podría ser obvia: para garantizar el cultivo de alimentos de consumo interno y para la exportación.

Sin embargo, lo que sí muestran (o demuestran) las estadísticas del sistema financiero, sustentadas por el Banco Central, es que los recursos han estado concentrados en áreas productivas vulnerables, o que en muchos casos van destinadas a la exportación. Hay que proteger y ganar más mercados, pero internamente el país tiene necesidades que bien pudieran ser atendidas por rubros que evitarían la importación y consecuentemente la demanda de divisas.

El año pasado, por ejemplo, el crédito al sector agropecuario creció en RD$5,453.2 millones, al pasar de RD$30,242.9 millones, su cierre de 2016, a RD$35,696.1 millones a diciembre de 2017, lo que significa una expansión relativa de un 18%. De estos recursos, el Banco Agrícola, como entidad financiera líder del sector, aportó RD$4,062.8 millones, es decir, el 74.5%.

Sólo el Banco Agrícola cuenta con una cartera de RD$21,632.8 millones, lo que representa un crecimiento absoluto superior a los RD$4,000 millones al compararla con el cierre de 2016, que fue de RD$17,569.9 millones. Está claro que hay una concentración del crédito no sólo en el destino de los recursos desembolsados, sino también de la fuente.

El sistema financiero, independientemente de los riesgos que se asumen, debe confiar más en el sector agropecuario. Cuando se miran los números, se nota que estos clientes son excelentes pagadores, aunque siempre es preciso tomar en cuenta los factores de vulnerabilidad. En todo caso, hay una debilidad sistémica que se expresa en una baja cultura del seguro agropecuario, que sí garantizaría el crédito, y una dejadez de los principales actores a ser sujetos de crédito a través de mecanismos de garantía.

Es necesario desconcentrar el crédito para impulsar otras zonas productivas. Es preciso evitar que sigan disminuyendo las áreas sembradas, como sucedió en 2017, lo que no siempre está relacionado con fenómenos de la naturaleza. Apoyar el campo es un imperativo para todos.

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