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Estudio del BID afirma crecimiento económico en RD y Centroamérica no ha reducido pobreza El BID considera que en la región se registrará en los próximos años una recomposición demográfica

Redacción elDinero Por: Redacción elDinero Washington 0 Compartir 22 de febrero, 2018
santo domingo economia

En 2017, el crecimiento económico de Centroamérica y República Dominicana continuó en una senda positiva, con estabilidad de los precios de las materias primas y un mayor dinamismo de la economía de los Estados Unidos, que impulsaron el crecimiento del consumo y la inversión, lo cual dio paso a una expansión de la economía regional de 3,8%, resultado ligeramente superior al 2016.

Sin embargo, este desempeño económico no ha generado las ganancias previstas en materia de reducción de la pobreza y distribución del ingreso y, en algunos países, se está observando un estancamiento o retroceso en estos índices.

La información es parte del estudio “Crecimiento inclusivo: retos y oportunidades para Centroamérica y República Dominicana”, que el BID dio a conocer este jueves en la mañana.

De acuerdo con la institución financiera, esta situación plantea retos importantes a la región, en particular, si se considera que las perspectivas de crecimiento para los próximos tres años muestran ajustes a la baja en atención a los riesgos asociados a variables claves para los países, como el precio de las materias primas, en particular el petróleo, y las tasas de interés y la política comercial de los Estados Unidos.

En ese sentido, considera que la agenda de política regional debe examinarse en este contexto para establecer prioridades claras que permitan aprovechar la creciente fuerza laboral con que cuenta la región, su sólido sistema financiero altamente integrado, el acceso a mercados, su elevado grado de integración y su acervo natural e histórico para acelerar el crecimiento y permitir una distribución más equitativa de sus beneficios.

En las conclusiones del estudio, el BID considera que en la región se registrará en los próximos años una recomposición demográfica, a la cual llama “bono demográfico”, que representa una oportunidad para impulsar el crecimiento económico.

Para potenciar el impacto de esta recomposición demográfica, es necesario aumentar el acervo de capital humano de la población. En caso de tomar las decisiones de manera oportuna, mejorar tanto la cobertura como la calidad de la educación y la salud en Centroamérica permitiría dotar de mayores y mejores habilidades a la población, lo cual derivaría en una fuerza laboral creciente y cada vez más productiva.

De este modo, la población con mayores niveles de capital humano hace a un país más atractivo para la inversión y para un crecimiento económico más inclusivo. Una fuerza laboral con un perfil alto de capital humano se relaciona con altos niveles de productividad, lo cual le permite a un país insertarse en cadenas de valor más sofisticadas y atraer inversión extranjera en actividades de alto valor agregado. Una fuerza laboral con mayores habilidades tendría mejores salarios, lo cual le permitiría mejorar su nivel de vida.

“En educación, el mayor reto en la región para expandir el capital humano es la educación secundaria”, asegura el estudio. “Solo una parte de los jóvenes centroamericanos es capaz de finalizar ese nivel. Factores como la ruralidad, el tamaño del hogar y hogares conformados por un solo jefe de familia parecen ejercer una influencia negativa sobre la asistencia a la escuela secundaria de los jóvenes entre 15 y 17 años. Resulta clave que la educación tenga un vínculo estrecho con el mercado laboral para lograr una menor deserción escolar”.

A su juicio, los jóvenes de la región no están percibiendo las ventajas de permanecer en el sistema educativo “y es que, en muchos casos, concluyen los estudios y no encuentran trabajo”.

En ese sentido propone impulsar iniciativas, como la educación técnica, la dual, los programas de pasantías, entre otros, que vinculen mejor la educación que reciben los jóvenes con la demanda laboral de las empresas.

“En salud, la mortalidad infantil es una limitante al crecimiento de la fuerza laboral. A pesar de que la región ha tenido resultados positivos para disminuir los índices de mortalidad infantil, la región aún muestra rezagos importantes con respecto al resto de América Latina. En el largo plazo, los niños que actualmente sufren enfermedades, como la diarrea, o que sufren de desnutrición podrían convertirse en adultos sin el desarrollo pleno de sus habilidades físicas y cognitivas, mermando así sus capacidades y habilidades productivas.

La región, asegura el BID, puede apuntalar el crecimiento económico inclusivo, mejorando el capital humano. “En los ejercicios realizados, los resultados muestran que los cambios en la tasa de mortalidad infantil están asociados con aumentos importantes en el PiB per cápita; de eliminarse las brechas de mortalidad infantil, la región tendría un crecimiento adicional de 0.21%. Asimismo, se calculó que el incremento en los años de escolaridad (0.44% por año adicional de estudio sobre la tasa de crecimiento anual del producto) también está asociado con aumentos significativos en la tasa de crecimiento de los países de la región.

El BID plantea que “lograr avances de capital humano podría implicar el uso de mayores recursos. En virtud de que los mayores rezagos de la región se encuentran en el sector educación, no es de extrañar que sea necesario invertir mayor financiamiento en este sector. Se estima que para cerrar las brechas en educación con respecto al resto de América Latina, sería necesario aumentar el gasto en educación hasta en 8% del PiB, en promedio”.

“En el sector salud, por otro lado, se estima que disminuir las tasas de mortalidad infantil hasta hacerlas llegar al promedio de América Latina implicaría un costo adicional de hasta 0.4% del PiB, en promedio. No obstante, es necesario indicar que cualquier tipo de medida que implique aumentar el gasto debe también ir acompañada de acciones que procuren aumentar la eficiencia del gasto ya existente . Se debe definir con mayor detalle la estrategia en cada país para avanzar en educación y salud”, dice.

No existe una receta común para todos los países, en vista de que todos estos muestran etapas de desarrollo distintas en sus niveles de educación y salud, explica.

“La agenda es rica hacia adelante y el bono demográfico en muchos de los países de CARD brinda una oportunidad que no desperdiciarse. Los países más jóvenes de la región son quienes podrían sacar mayor provecho de esta condición. No obstante, dado que la región presenta un elevado número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, se hace necesario que se realicen inversiones en programas de inserción laboral para esta población. No actuar podría acarrear una mayor cantidad de jóvenes desempleados con bajas habilidades y, por lo tanto, tornaría el bono demográfico en un pasivo con importantes retos sociales. El momento es ahora para avanzar en esta ambiciosa agenda que ayudaría a la región a incrementar el crecimiento y permitiría que los beneficios lleguen al mayor número de personas”, sostiene.

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