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Visión Empresarial

Las burbujas de Alan Greespan

Franklin Vásquez Por: Franklin Vásquez 0 Compartir 8 de febrero, 2018

Releyendo el libro de Fleckenstein y Sheehan (2009), el cual trata sobre el paso de Alan Greespan por la Reserva Federal de los Estados Unidos, órgano similar al Banco Central de República Dominicana, no puedo más que saludar la dicha que tienen los economistas, pues esta profesión, lúgubre para algunos, da la posibilidad de pronosticar los hechos económicos futuros y, al mismo tiempo, establecer explicaciones del por qué se erró o se acertó en el pronóstico. Es decir, que no hay posibilidades de quedar mal frente a los agentes económicos, por lo menos en el discurso.

El problema radica, sin embargo, en las consecuencias que un mal pronóstico económico puede generar en los consumidores, en términos de demanda, o en las empresas que, en base a un vaticinio, se arriesgan a realizar inversiones que podrían terminar en pérdidas. A este respecto, Fleckenstein y Sheehan plantean que la crisis financiera de los Estados Unidos en el 2007, se incubó durante los 19 años que permaneció Alan Greespan al frente de la Reserva Federal dirigiendo la política monetaria. Su argumento esencial es que Greespan empujó las tasas de interés hacia debajo de una manera desproporcionada, generando una burbuja en acciones y luego en bienes raíces.

Todo esto degeneró en una crisis financiera y económica cuando ya las tasas de interés no se podían mantener a niveles tan bajos, descubriéndose que dichas tasas no eran las correctas para la economía estadounidense. Argumentan Fleckenstein y Sheehan que la dificultad es que los banqueros centrales como Greespan no son para nada banqueros, sino planeadores centrales de economías de mercado que casi siempre toman decisiones dejando un margen de error que los cubra.

Pero, de nuevo, el problema son las consecuencias de las malas políticas, ya sean estas monetarias o fiscales, pues las mismas pueden estar enviando señales equivocadas al mercado.

En el caso dominicano, las tasas de interés de los últimos años, sobre todo para préstamos de consumo –compra de vehículos y adquisición de viviendas, especialmente-, han tendido a la baja, lo que ha disparado el crédito bancario.

Pero, ¿qué tal si las condiciones económicas internacionales de los próximos años obligan a un ajuste hacia arriba de las tasas de interés? ¿Qué pasará con los deudores y su capacidad de pago? ¿Qué pasará con los intermediarios financieros que otorgaron esos créditos? ¿Qué pasará con las recaudaciones del Gobierno? Les dejo esa tareita.

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