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Las exenciones son parte del problema fiscal dominicano

Jairon Severino Por: Jairon Severino 0 Compartir 23 de octubre, 2012

Santo Domingo.- Eliminar, sin excepción, todas las exenciones fiscales que se aplican a diversos sectores de la economía, bajar la tasa impositiva y ampliar la base imponible de los impuestos es la fórmula aplicable a largo plazo que propone el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) para salir para siempre del déficit fiscal que persigue la administración pública.

El planteamiento lo dio a conocer ayer el presidente de la entidad, Marino Ginebra, durante la conferencia “Reformas económicas estructurales: Senda para un desarrollo sostenible”, en la que participaron como oradores Ricardo López Murphy, economista argentino, experto y exjefe se sesión de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL); Maurice McTigue, experto en reforma del Estado, de Nueva Zelanda; y el economista Víctor Canto, fundador y presidente de La Jolla Economics, una firma consultora con sede en California, Estados Unidos.

El presidente del CREES sostuvo que las exenciones distorsionan, pues para lo único que han servido es para cubrir las deficiencias que se generan por otro lado, aunque sean por factores externos. Cuestionó, por ejemplo, por qué se hacen exenciones o se aplica un tratamiento fiscal especial a las importaciones de bienes perdurables del sector turismo. A su entender, todo está relacionado a una moneda sobrevaluada, ya que este segmento productivo no puede aguantar esta situación y por tal razón hay que entregarle una subvención fiscal.

Afirmó que es posible y perfectamente aplicable que República Dominicana pueda salir adelante sin la necesidad de acudir a un acuerdo con el FMI, ya que la línea de austeridad que ha trazado el presidente Danilo Medina así lo demuestra. “La solución que apliquemos nosotros mismos será mejor a la que el Fondo pueda proponernos”.

“¿Qué traerá el Fondo? Tú dirías que traerá dinero adicional, pero hasta cuándo. Tal vez traiga US$300 millones, se liberarán otros millones de Banco Mundial y otros tantos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Entre todos quizá lleguen US$1,000 millones, pero sólo las deudas con el sector eléctrico son US$1,200 millones. Estos datos nos indican que la solución tiene que venir de adentro, de nosotros mismos”, sostuvo Ginebra.

Para el economista Víctor Canto, el problema fiscal está relacionado con la transición. A su entender hay dos problemas: el primero es a largo plazo y tiene que ver con definir cuál es el gasto público, pues se gasta el 20% del producto interno bruto (PIB) necesariamente hay que recaudar el 20% y si gasta el 30% también será la misma receta. Canto señaló que en estos momentos el Gobierno debe definir cuál es el gasto público adecuado para sabe qué cantidad de dinero se necesita.

La otra cuestión, explicó, es identificar la forma más adecuada y eficiente para recaudar los recursos. “La reforma fiscal sólo enfoca el último problema y la forma más eficiente de recaudarlos es a través de un flat-tax (una tasa única de baja exenciones para todo) porque es más fácil de administrar, todo el mundo la comprende, más difícil de evadir, todo el mundo lo pago y es más fácil la fiscalización.

Respecto a la reforma de las leyes para aplicar un flat-tax, el experto explicó que precisamente de eso se trata, de una reforma o transformación del sistema impositivo.

En cuanto a una firma de acuerdo con el Fondo, Canto expresó que las cosas mientras más sencillas son más fáciles de explicarlas. Puso de ejemplo que muchas leyes en este país son complicadas y por eso cinco abogados dan opiniones distintas cada uno.

Canto define su propuesta de solución como algo sencillo: lo que hay que hacer es congelar el gasto de tal manera que el gasto per cápita siga igual y que el gobierno pueda seguir dándole los mismos servicios a la población en términos reales, pero sin expandir el sector público.

La ventaja de esta propuesta, asegura, es que en la medida en que se registra un crecimiento de la economía habrá un superávit equivalente al crecimiento per cápita y ese dinero se utiliza para reducir la deuda. “Si tú debes 100% y pagas 3% te quedas debiendo 97%, pero si al año siguiente pagas 3%, en este caso 3% es en realidad más de un 3% cuando lo relacionas con 97% y así sucesivamente. Así se va acelerando el pago y lo resuelves, sin haber un sufrimiento para la población, se recaudan los ingresos y se paga la deuda”, explicó Canto.

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