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El triple daño de un subproducto que llaman leche a granel

Jairon Severino Por: Jairon Severino Santo Domingo 0 Compartir 21 de noviembre, 2016
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Quedó demostrado en las pruebas de laboratorio: el subproducto que se vendía como leche a granel (en sacos, sin etiquetas ni datos nutricionales ni sanitarios) resultó ser una estafa, un atentado a la salud de los consumidores y una afrenta a los productores nacionales.

El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (ProConsumidor), atendiendo a quejas de los productores, sometió el producto a estrictas pruebas, las que determinaron que lo que se vende como leche no llegaba a los parámetros mínimos exigidos en el Codex Alimentario, o sea, 26% de materia grasa, 34% de proteínas y un máximo de 5% de agua.

La venta del subproducto, además de afectar la rentabilidad de los productores nacionales, pone en riesgo las metas del Estado de mejorar el consumo per cápita de leche en República Dominicana, el cual está en 131 litros anual, uno de los registros más pobres del continente.

Las estadísticas oficiales establecen que el país está 131 litros por debajo del promedio mundial de 235, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Consejo Nacional para la Reglamentación y el Fomento de la Industria Lechera (Conaleche) estima el consumo interno en alrededor de 950 millones de litros por año, de los cuales el 61% se suple con producción nacional. La meta del Estado es alcanzar un crecimiento promedio de 5% y llegar a 1,200 millones por año.

Partiendo de los parámetros analizados y establecidos, ProConsumidor recomienda que el subproducto que aún aparece en algunos comercios no siga comercializándose como leche porque esa denominación sólo puede ser utilizada para nombrar el producto obtenido de las glándulas mamarias de la vaca.

La directora de ProConsumidor, Anina del Castillo, sabe que la leche caliente quema, por lo que le hizo caso a los resultados y a los productores al disponer la prohibición de este subproducto porque, además pone en riesgo la salud de los consumidores, especialmente de los niños y ancianos.

Al tomar la medida, la funcionaria explicó que la prohibición de la venta de leche a granel fue una decisión que se tomó para evitar que los consumidores contraigan bacterias que causan enfermedades gastrointestinales. ProConsumidor asegura que trabaja junto al Ministerio de Agricultura y Aduanas para prevenir que otros subproductos lácteos sin etiquetas ni registro sanitario entren.

Los comerciantes y productores esperan que las autoridades identifiquen a los importadores de este subproducto, así como bajo cuáles condiciones los organismos del Estado pertinentes autorizaron su entrada. Hasta el momento, ProConsumidor se ha limitado a analizar el producto y prohibir su venta tras demostrarse que no cumple con los estándares para ser vendida como leche. Se desconoce qué ha sucedido con el proceso.

ProConsumidor actuó en virtud de las denuncias y de la Ley 358-05, la cual en su artículo 34 dispone que los productos y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, consumidos o utilizados en condiciones normales o previsibles, no representen peligro o nocividad, ni riesgos imprevistos para la salud y la seguridad del consumidor o usuario.

La autoridad vigilante del mercado aclara que la leche en sacos solo pueden venderse en establecimientos estrictamente para fines industriales, por lo que no puede ser detallado y menos comercializarse como leche en polvo. Un trabajo reciente publicado en este medio destaca que el país ha autorizado importaciones de leche en polvo y derivados por US$861.2 millones en los últimos años.

Dinamarca es el principal suplidor del mercado local con US$377.8 millones, equivalentes al 43.9%, seguido de Estados Unidos con US$124.7 millones, para un 14.5%. Los datos, partiendo del valor importado, muestran un crecimiento continuo al pasar de US$96.4 millones en el 2004 a más de US$123.3 millones el año pasado, con un pico histórico de US$202.5 millones en 2008.

Según un análisis sobre las importaciones de leche y sus derivados, preparado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) con datos de Aduanas, la importación anual de lácteos sobrepasa los US$100 millones y aumenta de manera progresiva.

Los lácteos son en promedio el 1.2% de las importaciones totales de bienes. Además de Dinamarca y Estados Unidos, están otros suplidores como Irlanda, Nueva Zelanda, Holanda, Alemania, España y Francia. La leche en polvo representa más del 75% de las importaciones totales.

Los presidentes de la Asociación Dominicana de Productores de Leche (Aproleche), Eric Rivero; de Comerciantes Mayoristas de Santo Domingo, Julián Antonio Parra; y el vicepresidente ejecutivo de la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios, Ricardo Rosario, han exigido a las autoridades establecer mecanismos para evitar las irregularidades.

¿Qué se vende?

El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) prohibió la venta de un subproducto que se comercializaba como leche a granel, luego de realizar pruebas que determinaron que no cumple con los requisitos para considerarse leche.

Con la implementación de los procesos de UHT, como es conocido, también se presentó la oportunidad de formular o elaborar subproductos de la leche con parámetros equivalentes, pero utilizando otro tipo de materia prima.

Con la entrada del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta) se amplió la visión de maximizar los beneficios, agregándose un producto nuevo y más barato conocido como el suero lácteo, que no paga aranceles.

Según consta en un documento de Conaleche, el suero de leche, que es el derivado de la leche una vez es precipitada para la elaboración del queso, comienza a ser utilizado, junto a otros aditivos menos nobles como la grasa vegetal, para elaborar “leches” que no deberían llamarse como tales, sino más bien, según el Reglamento Técnico Dominicano RTD, bebidas lácteas, y además ser ubicadas en góndolas separadas a la leche.