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Economía de aquí y de allá

El coronavirus y la economía dominicana en el 2020

Julio Díaz Por: Julio Díaz 0 Compartir 18 de abril, 2020

Sin dudas, la economía dominicana se verá fuertemente golpeada por el impacto de este evento de cisne negro, que es el coronavirus covid-19, que amenaza de manera latente el aparato productivo. Dado este escenario, donde la escasez de datos puntuales que reflejen una caída pronunciada de la actividad económica y de sectores neurálgicos para nuestra economía como lo son: el consumo y la inversión, las exportaciones y las importaciones, los economistas nos estamos valiendo de nuestra creatividad para aplicar modelos econométricos que reflejen condiciones extremas como las que estamos viviendo en estos momentos con esta pandemia global.

Para medir el crecimiento del PIB real por el lado del gasto: consumo, inversiones, exportaciones e importaciones. Precedimos a utilizar un modelo estadístico que se aplica en la inteligencia artificial que se llama Regresión forestal aleatoria o Random Forest Regression. El bosque aleatorio es un algoritmo de aprendizaje supervisado que utiliza un método de aprendizaje conjunto para la clasificación y la regresión.

El bosque aleatorio es una técnica de embolsado y no una técnica de refuerzo. Los árboles en bosques aleatorios se ejecutan en paralelo. No hay interacción entre estos árboles mientras se construyen los árboles.

Funciona mediante la construcción de una multitud de árboles de decisión en el momento del entrenamiento y generando la clase que es el modo de las clases (clasificación) o la predicción media (regresión) de los árboles individuales.

Un bosque aleatorio es un meta estimulador (es decir, combina el resultado de múltiples predicciones) que agrega muchos árboles de decisión, con algunas modificaciones útiles:

  1. El número de características que se pueden dividir en cada nodo está limitado a un porcentaje del total (que se conoce como hiperparámetro). Esto asegura que el modelo de conjunto no dependa demasiado de ninguna característica individual, y hace un uso justo de todas las características potencialmente predictivas.
  2. Cada árbol extrae una muestra aleatoria del conjunto de datos original al generar sus divisiones, agregando un elemento adicional de aleatoriedad que evita el sobreajuste.

Las modificaciones anteriores ayudan a evitar que los árboles estén demasiado correlacionados.

Característica y ventajas del bosque aleatorio:

  1. Es uno de los algoritmos de aprendizaje más precisos que hay disponibles. Para muchos conjuntos de datos, produce un clasificador altamente preciso.
  2. Se ejecuta eficientemente en grandes bases de datos.
  3. Puede manejar miles de variables de entrada sin eliminación de variables.
  4. Da estimaciones de cuales variables son importantes en la clasificación.
  5. Genera una estimación imparcial interna del error de generalización a medida que avanza la construcción forestal.
  6. Tiene un método efectivo para estimar los datos faltantes y mantiene la precisión cuando falta una gran parte de los datos.

Los árboles de decisión o Decision Trees, son muy buenos de emplear cuando solo se posee los datos disponibles, y los árboles aleatorios o random trees son de gran ayuda para utilizarlos en esta circunstancia para darle mayor generalización.

Los datos que utilizamos para modelar el modelo fueron la serie de tiempo del PIB real por el lado del gasto, que posee el Banco Mundial desde 1960 al 2018, y para el año 2019 utilizamos los datos que ofrece el Banco Central de República Dominicana. De igual manera, tomamos en consideración los años recesivos que ha tenido la economía dominicana desde 1960 para entrenar el modelo y predecir las estimaciones del año 2020. Las caídas estimadas para el año 2020 son en base a la relación entre los valores proyectados y los valores del 2019.

Para el año 2020, de acuerdo con nuestro modelo de regresión forestal aleatoria, los siguientes indicadores sufrirían caídas para este año: Exportaciones (-3.91%), Consumo Final (-14.7%), Inversiones (-22.95%), Importaciones (-15.01%). Lo que se traduciría en una estrepitosa caída del PIB real en 2020 de 17%, algo que nunca se ha visto en la economía dominicana desde abril de 1965, cuando la economía cayó un 12.5%, fruto de la Guerra civil. Aunque dicha caída del PIB en 1965 pudo haber sido peor, ya que esa serie de tiempo del PIB real fue reconstruida por el Banco Mundial, utilizando el método de backcasting, que consiste en reconstruir los datos históricos del PIB en base a dos series distintas, dando como resultante un coeficiente que proviene de la ratio de la tasa de crecimiento de ambas series. Entonces, a partir de ahí se aplica esa tasa de crecimiento a la nueva serie hacia atrás.

Como expresamos al principio de este artículo, el resultado de este modelo no es concluyente, y arrojará un resultado más claro, en la medida en que las autoridades económicas inicien a publicar los datos de la actividad económica del año 2020. Por lo tanto, haremos las proyecciones más pertinentes para el año 2020.

Medidas económicas que debe tomar el Gobierno

En la parte concerniente a la política monetaria, el Banco Central actuó de la manera correcta al aplicar un programa de flexibilización monetaria, que consiste principalmente en la reducción de la tasa de política monetaria, requerimientos del encaje legal, que de cierta forma estimularían el crédito y el consumo. Sin embargo, estas medidas no son suficientes para detener la parálisis casi total que esta sufriendo la economía, se necesita una política fiscal más agresiva, y es ahí donde el Gobierno ha sido un poco tímido.

Los RD$32,000 millones que anunció el presidente Danilo Medina, no son suficientes para estimular la demanda agregada ni restablecer las cadenas de suministro del lado de la oferta que han sido duramente golpeadas por esta crisis sin precedentes.

El Gobierno debe olvidarse por un instante del déficit, de la deuda, lo importante es recuperar la salud del pueblo dominicano, y evitar la destrucción del aparato productivo nacional. Tenemos que puntualizar que esto no es una crisis financiera sino una crisis generada por un choque externo, que podría destruir las bases productivas de las naciones afectando dos de los principales factores de producción en una economía que son: el capital humano y capital financiero. Por tal razón, el Gobierno no debe escatimar esfuerzos en la búsqueda de recursos para estimular la economía, y brindar más ayuda, no solo a los más desprotegidos sino también a los pequeños negocios y profesionales de corte liberal que se ganan el pan con el día a día.

Es hora de que el Gobierno acuda a los organismos multilaterales de financiamiento y aproveche las facilidades que tienen disponible para enfrentar esta crisis.

El FMI tiene una ventanilla de financiamiento de emergencia que se llama Facilitación de Crédito Rápido (RCF, por sus siglas en inglés), y otro que se llama Instrumento de Financiamiento Rápido, que se utiliza para brindar asistencia financiera de emergencia a los países miembros sin la necesidad de tener un acuerdo establecido, el monto disponible de este fondo es de US$50,000 millones para países de ingresos bajos y emergentes, y puede ser desembolsado de manera rápida para este tipo de emergencias como el coronavirus.

El programa de Facilitación de Crédito Rápido (RCF) del FMI, el límite de acceso es de 50% de la cuota que paga el país al año, y 100% de la cuota de forma acumulada. Cuando hay emergencia como es el caso, el acceso a este crédito aumenta a 80% de la cuota que paga el país.

Otro programa que tiene el FMI es el de aumentar los programas de préstamos existentes para apoyar a los países con necesidades que surjan con la crisis de esta pandemia. Como el FMI hizo con el Ébola en Liberia, Guinea y Sierra Leona en 2014. Ayudó a esos países a habilitar partidas de sus presupuestos para destinarlo a salud, y también ayudó a canalizar donantes para objetivos de salud.

El FMI posee un programa de subvenciones para alivio de la deuda de los países, a través de un fideicomiso que se llama Confianza de Contención y alivio de catástrofes (CCRT, por sus siglas en inglés), que le permite al FMI condonar la deuda de los países más pobres y vulnerables que enfrenten desastres, incluyendo desastres en los sistemas sanitarios. Sin embargo, este fideicomiso solo tiene US$200 millones disponibles.

El FMI también puede facilitar apoyo de financiamiento a través de un acuerdo Stand-by, este acuerdo puede hacerse a través del acceso rápido, que ofrece el Mecanismo de financiación de emergencia, que va a facilitar la aprobación rápida y el desembolso.

El Banco Mundial creó un fondo de 14 mil millones de dólares, para asistir a las empresas y países, en sus esfuerzos para prevenir, detectar y responder a la rápida expansión del coronavirus. US$8 mil millones serán destinados para los países para abordar esta crisis. 6 mil millones para las empresas.

En el BID, existe un fondo de emergencia aprobado el año pasado por US$ 300 millones. Al 31 de agosto del año pasado, para asuntos sanitarios el país había solicitado préstamos por un valor de RD$ 15,050 millones, de los cuales aun el BID tiene que desembolsar RD$8,891 millones de pesos.

Por otra parte, el Banco Central cuenta a marzo de 2020 con US$9,324.4 millones, que muy bien el Gobierno podría tomar US$2,500 millones para enfrentar esta crisis. El objetivo central del Gobierno debe ser garantizar la salud del pueblo dominicano sin importar el costo, y de paso evitar una hecatombe económica.

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