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Marcas y buenas prácticas

Coronavirus, una dura lección sobre sostenibilidad

Juan José Pérez Bell Por: Juan José Pérez Bell 0 Compartir 1 de abril, 2020

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No importa qué tan bien aparente estar yo, si el entorno que me rodea está mal, ese bienestar que experimento, sea como individuo o como empresa, siempre será incompleto y/o efímero.

Con esa afirmación inicié un montón de veces inducciones a esa parte del trabajo que realizo que procura compartir con la gente y el ambiente, el valor que genera una organización, cosa que, por cierto, termina convirtiéndose en más valor (reputacional) para ella misma.

Por varios años he tenido que explicar, tanto a nóveles profesionales como a compañeros en posiciones de liderazgo, la vital importancia que tienen las prácticas de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa para el planeta, para todos los que lo habitamos y, por supuesto, para la empresa que las implementa.

Con más frecuencia de la que me hubiera gustado, en esos momentos notaba en el rostro de mi interlocutor una expresión así como de “sí sí, pero it’s not a big deal. Se donan un par de cosas y ya está. Total, lo importante es ser productivos y rentables”.

Me los imaginaba pensando así, con todo y que juro que me esforzaba al máximo para que le dieran al asunto el crédito que merece y no lo redujeran erróneamente a un simple acto de filantropía.

Pues bien, con el estallido de la crisis mundial por el coronavirus, se nos ofrece, lamentablemente, en tiempo real y con nitidez pasmosa, un tremendo ejemplo de lo que significa la sostenibilidad y por qué es tan relevante.

Independientemente de dónde y por qué se haya originado la pandemia, ¿qué empresa actualmente está en un punto alto? Es fácil responder que prácticamente ninguna, por la sencilla razón de que el entorno global está mal.

No importa lo poderosa que sea la empresa ni los recursos con los que cuente. Si la gente no puede salir a la calle, si teme gastar el dinero, el comercio y los mercados van irremediablemente a la baja.

No importa si tienes una fortuna, ahora mismo hay demasiadas limitaciones para trabajar, viajar, comprar, invertir, vender… vivir. Es nada o muy poco lo que se puede hacer.

Todo eso amenaza la continuidad de negocios de MIPYMES y de grandes corporaciones, que es de lo que en esencia se trata la sostenibilidad: hacer lo correcto para propiciar las circunstancias adecuadas que nos permitan mantener a largo plazo nuestra existencia y la de los demás.

Teniendo un accionar responsable que impacte positivamente a empleados, comunidad, sociedad en general y el medioambiente, se sientan las bases para afrontar mejor los retos y el futuro que siempre están por venir, aumentando las probabilidades de éxito y progreso del conjunto, no solo de una parte.

El pasado 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua, líquido esencial para la vida que también está en riesgo. Hoy nos dicen que nos lavemos mucho las manos. Por desgracia, “casi tres mil millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos contra el coronavirus”.

Mañana tendremos esperanza solo si aprendemos las lecciones, mantenemos la unidad y la consciencia de que debemos de cuidar de nuestro entorno y nuestro prójimo. Es así como podremos evitar/mitigar los efectos de las crisis y ser verdaderamente sostenibles.

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