[dropcap]L[/dropcap]os bancos en América Latina han sacado notas sobresalientes en su desempeño de los años recientes. Mientras la región atraviesa por momentos de ralentización económica, alta inflación e inestabilidad cambiaria, las instituciones financieras han disfrutado de una suerte de inmunidad que las ubica en una buena posición para servir de agente catalizador y compartir esa salud con el sector real.
Las décadas de estabilidad política y expansión económica han sido el abono oportuno para el nacimiento de numerosas instituciones bancarias en la región, así como el establecimiento desde otros lugares del mundo, especialmente desde Estados Unidos, Canadá y Europa.
La Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) agrupa a 623 bancos y entidades financieras de toda América Latina, asociados a las asociaciones locales de bancos de 19 países, lo cual ofrece una idea de la proliferación que ha experimentado el negocio financiero. Gran parte de las instituciones financieras más importantes se encuentran en los gigantes regionales: Brasil y México. De los 10 bancos más grandes, tienen seis y cuatro, respectivamente.
Desde hace más de una década República Dominicana cuenta con una envidiable estabilidad y crecimiento que parecen ser inmunes a los choques internacionales, sobre todo en el contexto latinoamericano. Cada vez más se agregan nuevas entidades bancarias de servicios múltiples que suman 18 y RD$1,199,230.94 millones en activos.
Según el informe Desarrollo Financiero en América Latina y el Caribe del Banco Mundial, los sistemas financieros de la región actualmente se encuentran bien situados para una rápida expansión, después de una historia de inestabilidad y crisis recurrentes. Desde la última ola de crisis financieras que azotó a la región a finales de los años noventa y comienzos de los 2000, la región ha seguido adquiriendo solidez, profundidad y diversidad.
América Economía reportó que la única vez que los 250 principales bancos de América Latina redujeron sus activos con relación al año anterior fue en 2009, luego del estallido de la crisis financiera global de 2008.
El informe destaca que el tamaño de los sistemas bancarios ha aumentado y que los mercados de bonos en moneda local han experimentado un auge importante, tanto en volumen como en alcance a lo largo de la curva de rendimiento. “Los mercados bursátiles han crecido y los mercados de derivados, especialmente los de monedas han crecido y se han multiplicado”, señalan.
No obstante, los inversores institucionales se han vuelto más importantes en relación con los bancos, lo cual ha dado como resultado un sistema financiero más complejo y diversificado.
“Es importante notar que se ha observado un gran avance en la inclusión financiera, especialmente a través de la expansión de los servicios de pago, de ahorros y de crédito a los hogares de más bajos ingresos y a las microempresas”, señala el estudio.
Desempeño de los bancos
Los sistemas financieros de la región, con la excepción de algunos países del Caribe, han podido superar la reciente crisis financiera global notablemente bien, lo cual prueba su solidez y resistencia.
“El progreso en el desarrollo financiero en América Latina, sin duda, refleja mejoras sustanciales en el entorno favorable a los negocios, en una menor volatilidad macroeconómica, monedas más independientes y mejor ancladas, una mayor liberalización financiera, menos descalces de moneda y menor exposición a la deuda externa, en una mayor eficacia en la regulación y supervisión”, establecen.
Sin embargo, a pesar de todos estos avances, aún quedan numerosos desafíos. Persistente contraste entre la intensidad de las reformas del sector financiero que se han implementado a lo largo de los últimos veinte años y el tamaño, y la profundidad actual de los sistemas financieros de la región.
“La industria de servicios financieros de la región está infra desarrollada en comparación con estándares internacionales, especialmente en lo que tiene que ver con el crédito bancario al sector privado y la liquidez del mercado interno de renta variable”, según el informe.
Se ha producido una expansión en el crédito bancario, pero con la balanza a favor del financiamiento del consumo.












