[dropcap]E[/dropcap]l mercado dominicano de valores atraviesa por una coyuntura crucial. Además de experimentar saludables tasas de crecimiento y la adopción de nuevos instrumentos, se gesta una importante adecuación del marco normativo (Ley 19-00) para regir adecuadamente la dinámica entre los agentes.
Pero, además, las autoridades monetarias se encuentran en un proceso de elaboración de una normativa de instrumentos derivados para las entidades de intermediación financiera.
La idea es que la banca dominicana adquiera la experiencia y organización necesarias para manejar este tipo de instrumento, para luego ofrecerlos a sus clientes en una etapa posterior, explica Luis Gómez Nina, socio director de la empresa de asesoría GNA Global Consulting.
No obstante, algunos bancos internacionales con presencia local han utilizado derivados, amparados en sus filiales en el exterior. De esta manera, los agentes privados han dado sus pininos en la utilización de estos instrumentos.
¿Qué son?
Son instrumentos cuyo valor depende o deriva del comportamiento de un valor subyacente, es decir, de un bien financiero o no financiero que se comercialice en el mercado. Así los derivados financieros pueden ser divisas, tasas de interés, acciones, índices, entre otros.
Mientras que los no financieros reciben el nombre de commodities y pueden ser petróleo, gas, granos, metales preciosos, entre otras materias primas.
“Los derivados son productos financieros que permiten gestionar de manera separada cada uno de los riesgos a los que están expuestas las contrapartes para su mitigación”, explica Gómez Nina. Los derivados permiten resguardar ciertos productos amparados en el buen comportamiento (o mal) de otros valores. Se trata de una apuesta basada en el comportamiento de ciertas variables.
Un ejemplo de la utilización de derivados fue la decisión del Gobierno dominicano de comprar una cobertura de seguro para garantizar la adquisición a futuro del barril de petróleo a US$65 hasta agosto del año próximo. De esta manera, el Estado consideró que el petróleo experimentará alzas considerables para los próximos meses, por lo cual ha decidido protegerse ante estos posibles aumentos.
“Este contrato de derivado a futuro (Foward), busca blindar el ahorro obtenido hasta la fecha, recordando que en el Presupuesto de 2015 se había estimado el costo del barril en US$93. El Gobierno ha fijado un techo a un incremento posible en el mercado del crudo, para no asumir pérdidas del ahorro. Si ocurriera este evento, se recuperaría el costo de la prima pagada”, según publicó elDinero el 29 de junio.
Esta ha sido una experiencia soberana en la utilización de este tipo de productos. El experto considera que con la aprobación de la normativa de los derivados para entidades financieras de parte del Banco Central, este se convertirá en un instrumento efectivo para estimular el desarrollo del mercado de derivados.
Otro beneficio es que las exportaciones dominicanas, cuyo precio pudiera disminuir por debajo de los costos de producción, estarían resguardadas mediante la evaluación de los contratos Foward o futuros de parte del Gobierno y del sector privado.
Utilidad
Luis Gómez Nina, socio director de la empresa de asesoría GNA Global Consulting, ofreció la conferencia “Derivados financieros como mitigadores de riesgo” durante la décima versión del Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (Cifa) y el Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca) celebrado el pasado fin de semana en el hotel Melia Paradisus Palma Real por la Asociación de Bancos Comerciales (ABA) BDO Escuela de Negocios.
Para Gómez, el país debe observar los ejemplos de Grecia y Puerto Rico como lecciones para mantener su salud financiera.












